jueves, 26 de mayo de 2011

Silueta

La noche estaba fresca, el inmenso calor azotaba la ciudad durante el día, y en la noche era especial para refrescar la mente y el alma sedienta. A esa hora no había ni un alma despierta, todas las luces de las casas estaban apagadas, solo existía la iluminación pública, y uno que otro auto. Se dio cuenta que en una esquina se apagaba y prendía la luz, estaba malo el poste, fue en ese momento que sintió que un escalofrío invadía su espalda, se quedó pegado mirando esa esquina que formaba una cruz perfecta desde su visión. Era inquietante ver como parpadeaba luego se oscurecía por largo rato para luego volver a prender por escasos segundos. Extrañamente en esa esquina no hay casas, solo paredes de las fábricas. Pensó que si a alguien lo asaltaban en ese lugar no podía pedir auxilio ya que no había nadie ni nada, solo unos garabatos de gratifis mal dibujados, y el poste malo que no paraba de tilintear.

Obnubilado por esa imagen por el movimiento oscilante y poco rítmico de la luz que iba y venía descubrió una imagen oculta bordeando la esquina, una silueta mínima y mustia que se asomaba cada vez que la luz estaba apagada y desaparecía al sentir la luz amarilla una silueta blanca, como un humo, sin definiciones. No podía fijar muy bien la mirada por que es relativamente lejos, trataba de enfocar bien y hasta forzar la vista para mirar qué era eso que se ocultaba en la sombra, tan esquiva, lo único que se provocaba era hacer llorar sus ojos y sentir un profundo sueño.

Ya era demasiado tarde, casi las cuatro de la mañana y tenía que descansar un poco, terminó de fumar su cigarrillo y se fue a su habitación para dormir, pero con la sensación de que algo lo seguía, sentía un peso en su espalda y un frío extraño para esta época del año. Sus pies comenzaron a sentirse pesados, y la habitación no podría llegar nunca, cada paso que daba era como si estuviera caminando hacia atrás, su lengua estaba arenosa, traposa, sus hombros comenzaron a deshacerse, los sentía casi topando el suelo, y al intentar levantar la cabeza para abrir la puerta de su habitación, no podía, solo podía ver la mitad de la puerta y en la parte superior, nuevamente vio esa silueta colgada en el marco de la puerta observando su deplorable estado, sus ojos se abrieron con horror y aun así de cerca no podía observar qué cosa era eso, solo se veía el mismo humo blanco en forma casi humana que colgaba como una lagartija desde arriba de la puerta, quería gritar, pedir auxilio, pero nada salía de su boca y solo sentía un peso inmenso que cada vez lo obligaba a arrodillarse.

No recuerda en qué momento topó su cara con el suelo, intentaba de todas las maneras poder mirar a ese espíritu, pero cada vez su cuerpo estaba más enmudecido solo sus párpados se podían mover e intentaba nuevamente forzar la vista para mirar fijamente el espectro pero todo era en vano, su cuerpo se deshacía, se aplastaba contra el suelo. Sentía como cada hueso se quebraba y cada vena explotaba por un peso inexistente, su mandíbula ya estaba fuera de lugar, y lo último que pudo ver era ese humo que se giraba en si mismo como divirtiéndose con ese espectáculo para, finalmente, romper su cráneo como una nuez. Todo se inmovilizó, ni el aire fresco que entraba por la ventana movía las cortinas, luego, lentamente el movimiento volvió al lugar primero una brisa suave y el oscilar de las cortinas, luego el segundero del reloj, hasta el movimiento lento y sereno de la sangre que corría desde el cuerpo del malogrado hombre.

Pasaron días antes de encontrar el cuerpo aplastado de ese pobre hombre, nadie supo el motivo, dijeron que fue asesinato y que lo aplastaron con algún mueble, pero nunca explicaron que tipo de mueble.

No hay comentarios:

Publicar un comentario