Hace más de 2 meses que se murió su señora y aun la extraña tanto como el día que se fue. Fue tan feliz con ella que cuando partió, su alma y todo su ser también se fue con ella. Ya no tenía ganas de vivir, solo deseaba morir para estar con ella nuevamente.
Mirando televisión fue que descubrió a un grupo de dolientes que se comunicaban con sus seres queridos con grabaciones adquiridas del agua. Le puso mucha atención ya que un matrimonio había perdido a su hija y con ese medio podían escuchar frases como “papito”, “Te quiero”, “Estoy bien”, entre el sonido monótono del agua corriendo. Le causó tanto impacto saber que tenía una posibilidad de saber se su amada, que cuando terminó el programa de televisión, en vez de asustarse por escuchar voces del más allá se entusiasmó y comenzó el experimento.
Compró una grabadora y muchas cintas para guardar cada palabra que ella le mencionara, cerró puertas y ventanas para tener una mejor impresión y que no se perjudicara nada en su intento, fue al baño y giró lentamente la llave y comenzó a grabar, primero comenzó haciéndole preguntas como ¿estas aquí?, ¿Cómo es allá?, ¿estas bien?, pero luego no sabía que decir y solo guardó silencio hasta que apagó su grabadora. En ese momento se sintió estúpido por lo que había hecho, le dio pena, rabia, un viejo ochentón haciendo niñerías. Cabizbajo se fue a su habitación tenía la grabadora en su mano izquierda, suavemente la levantó, quedó un rato observándola, y si fuera cierto se preguntó, hasta que con ansias apretó play.
Se escuchaba el mismo sonido monótono del agua, corría y corría y repentinamente su voz, todas sus preguntas sin respuestas, le dio vergüenza escucharse, se notaba una voz cansada en medio de ese sonido desesperante, sin darse cuenta se escuchó “estoy”, quedó helado apagó el equipo, retrocedió, volvió a escuchar sus preguntas, una pausa y muy suave casi susurrante “estoy”, siguió escuchando pero no había nada más. Le saltaba el corazón, no sabía si era por miedo, por la emoción de escucharla, por alegría, por esperanzas, tantas cosas juntas.
Corrió nuevamente al baño de nuevo abrió la llave del lavamanos y comenzó a grabar, -mi amor, te extraño- nuevamente no sabía que más decir no se le ocurría nada, solo le volvió a preguntar ¿cómo es allá?. Grabó unos 3 minutos más, retrocedió la cinta y colocó nuevamente play para escuchar solo una frase más, “no puedo”. Lo estuvo intentando durante toda la tarde y no logró rehacer ese enlace, ya cansado por que sus años pasaban se fue a descansar.
Era invierno llovía a cantaros, entre sueños y el sonido de la lluvia sentía susurros, “no puedo”, despertó pero no quiso abrir los ojos, quería concentrarse para seguir escuchando, “salir”, si la palabra era salir, ella decía no puedo salir, pero de donde, abrió todas las ventanas el viento y el agua entraba copiosamente y gritó -¡¿de donde no puedes salir?!, déjame ayudarte, mi amor por favor no me hagas sufrir- cerro los ojos para percibir “de ti”, al abrir sorpresivamente los ojos vió como el agua entraba a la casa como si se estuviera desbordando, grito -¡pero como de ti!, no entiendo ¿Cómo puedes salir de mi?- ahora sin cerrar los ojos y con el viento remolinado solo escuchó una palabra más “muerte”. Entendió que ella quería que se matara para poder estar libre, sin pensarlo dos veces fue a la cocina, tomó un cuchillo y se cortó una parte del cuello, para desangrarse lentamente y aprovechar decirle, ya muy débil – Mi amor, te amo tanto que mi vida doy por ti – ya sin fuerzas cayó sobre sus rodillas, el viento y la lluvia eran cada vez más fuertes hasta que unos nuevos susurros se escucharon “mi amor”, la lluvia cada vez más fuerte hacía nítida la voz “perdón, mi amor” , a penas le quedaban sentidos para escuchar “no era yo, mi amor”.
Al caer completamente supo que nunca su esposa dejaba de decirle mi amor, el espectro con el que se había comunicado no era su amada, pero estaba tranquilo, la lluvia paró y el viento se quedó indolente, al igual que su vida, se esfumó, pero estaba con una sonrisa, por fin volverá a estar junto a ella.
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