jueves, 26 de mayo de 2011

Ouija

En el minuto recordó el día que comenzó todo. Estaba de vacaciones con los compañeros de curso y fue un chico que se le ocurrió jugar la ouija. Algunos estaban preocupados por lo que iban hacer y los otros veían en tono de broma y juego algo que era realmente peligroso. Jóvenes que no saben donde se meten y por hacerse los valientes, terminan muy mal.

Comenzaron haciendo un círculo con letras del abecedario, luego colocaron un platillo blanco sin manchas ni dibujos y dibujaron en una parte una flecha para indicar la letra que querían apuntar los espíritus. Cuatro velas blancas rodeaban el círculo y entre ellas, aparecían cuatro manos posando sus dedos índices en el platillo. Comenzaron a preguntarse a quién llamarían, entre bromas invocaron a Arturo Prat, Bernardo O’higgins, pero nada resultaba. Hasta que a él se le ocurrió invocar al conserje del colegio que andaba con unos bototos militares rotos y había fallecido hace muy poco, pero después de dar la idea se arrepintió, pero ya era tarde, comenzaron a invocarlo desde el más allá sin tener respuesta de nada, así pasaron la noche, entre tragos y sin ningún movimiento, solo bromas entre ellos para asustarse, se fueron a dormir casi de madrugada.

Ya terminaron la vacaciones, volvieron cada uno descansados y relajados a sus casas, pero por alguna razón él sentía que llevaba más que recuerdos, era una sensación de cansancio, casi de ahogo que no lo dejaba tranquilo desde ese día de la ouija. Pensó que era por fumar mucho, así que dejó de fumar por tres días, no funcionó, se sentía igual, iría al doctor más adelante.

Llegó a su habitación, arrendaba una pieza en un cité capitalino, estaba todo desordenado, así lo había dejado antes de salir, procuró descansar un poco antes de ponerse a ordenar. Respiraba profundo, el cansancio no se quitaba.

Agarró la cámara para ver las cosas que había grabado durante esos días con los amigos, risas, tallas, todo un festín de chistes entre asados y salidas nocturnas. Lo había pasado estupendo. Un fuerte golpe lo incorporó de la silla, sin querer en vez de apretar pausa apretó grabar y dejó su cámara sobre la mesa, se había caído una taza de una repisa, estaba quebrada. Comenzó a acomodar las cosas hasta que cayó en cuenta que ordenaba y ordenaba pero la habitación seguía de la misma forma. Prefirió salir por un momento para despejarse y volver a la tarea de ordenar.

Cuando volvió se acordó de su cámara, notó que había grabado sobre su preciado recuerdo y retrocedió para volver a ver hasta donde había borrado, mientras miraba la pantalla notó que en la silla del comedor había una silueta sentada, no se notaba mucho, siguió retrocediendo y esa sombra se movía lentamente como balanceándose en la silla, hasta que llegó a la parte donde él sale de la habitación. La sombra se paraba y caminaba hacia donde había salido él, en retroceso veía como él tomaba su chaqueta y la sombra lo miraba atentamente hasta caminar detrás cuando se paró para ir a ver lo que se había caído, puso pausa, le tiritaban las manos. Lentamente se dio vuelta para fijarse se había algo detrás de él pero no había nada. Se le ocurrió colocar grabar nuevamente y mirar a través de la cámara donde estaba la sombra que lo siguió. Comenzó a girar sobre si mismo lentamente hasta que justo a su izquierda una figura larga, casi transparente de un color de humo estaba mirándolo. Bruscamente se incorporó y saltó hacia atrás como para salvarse pero no había nada. Puso su lente hacia donde había encontrado la sombra pero ya no estaba, casi frenéticamente buscaba en la habitación con la cámara donde se encontraba esa cosa hasta que diriguió su lente hacia el frente y esa figura se le estaba acercando mientras él daba pasos hacia atrás, se topó con la pared, ya no había escape, la silueta ya estaba sobre él, tan cerca que se le acababa el aire, se sentía sofocado dejó caer la cámara al suelo.
Sus amigos asistieron muy tristes al funeral, dijeron que había muerto por una infección respiratoria, un resfrío mail cuidado desde el paseo, dos de sus amigos se pusieron de acuerdo para ir a retirar las cosas a su pieza. Cuando entraron y comenzaron a embalar sus cosas encontraron la cámara en un rincón.

Con curiosidad miraron el video grabado, salían ellos en su último viaje juntos, hasta que la pantalla se colocó negra, de pronto comenzó la grabación de la habitación y se escuchaba la respiración de su amigo muy agitada, la habitación se veía vacía, hasta que la imagen mostró el piso y la caída de esta al suelo mostrando como última escena, las zapatillas de su amigo y unos bototos militares que se acercaron para volver a negro y terminar la filmación.

1 comentario:

  1. Me recuerda un pelicula española de terror; "La habitación del niño".

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