jueves, 26 de mayo de 2011

Ouija

En el minuto recordó el día que comenzó todo. Estaba de vacaciones con los compañeros de curso y fue un chico que se le ocurrió jugar la ouija. Algunos estaban preocupados por lo que iban hacer y los otros veían en tono de broma y juego algo que era realmente peligroso. Jóvenes que no saben donde se meten y por hacerse los valientes, terminan muy mal.

Comenzaron haciendo un círculo con letras del abecedario, luego colocaron un platillo blanco sin manchas ni dibujos y dibujaron en una parte una flecha para indicar la letra que querían apuntar los espíritus. Cuatro velas blancas rodeaban el círculo y entre ellas, aparecían cuatro manos posando sus dedos índices en el platillo. Comenzaron a preguntarse a quién llamarían, entre bromas invocaron a Arturo Prat, Bernardo O’higgins, pero nada resultaba. Hasta que a él se le ocurrió invocar al conserje del colegio que andaba con unos bototos militares rotos y había fallecido hace muy poco, pero después de dar la idea se arrepintió, pero ya era tarde, comenzaron a invocarlo desde el más allá sin tener respuesta de nada, así pasaron la noche, entre tragos y sin ningún movimiento, solo bromas entre ellos para asustarse, se fueron a dormir casi de madrugada.

Ya terminaron la vacaciones, volvieron cada uno descansados y relajados a sus casas, pero por alguna razón él sentía que llevaba más que recuerdos, era una sensación de cansancio, casi de ahogo que no lo dejaba tranquilo desde ese día de la ouija. Pensó que era por fumar mucho, así que dejó de fumar por tres días, no funcionó, se sentía igual, iría al doctor más adelante.

Llegó a su habitación, arrendaba una pieza en un cité capitalino, estaba todo desordenado, así lo había dejado antes de salir, procuró descansar un poco antes de ponerse a ordenar. Respiraba profundo, el cansancio no se quitaba.

Agarró la cámara para ver las cosas que había grabado durante esos días con los amigos, risas, tallas, todo un festín de chistes entre asados y salidas nocturnas. Lo había pasado estupendo. Un fuerte golpe lo incorporó de la silla, sin querer en vez de apretar pausa apretó grabar y dejó su cámara sobre la mesa, se había caído una taza de una repisa, estaba quebrada. Comenzó a acomodar las cosas hasta que cayó en cuenta que ordenaba y ordenaba pero la habitación seguía de la misma forma. Prefirió salir por un momento para despejarse y volver a la tarea de ordenar.

Cuando volvió se acordó de su cámara, notó que había grabado sobre su preciado recuerdo y retrocedió para volver a ver hasta donde había borrado, mientras miraba la pantalla notó que en la silla del comedor había una silueta sentada, no se notaba mucho, siguió retrocediendo y esa sombra se movía lentamente como balanceándose en la silla, hasta que llegó a la parte donde él sale de la habitación. La sombra se paraba y caminaba hacia donde había salido él, en retroceso veía como él tomaba su chaqueta y la sombra lo miraba atentamente hasta caminar detrás cuando se paró para ir a ver lo que se había caído, puso pausa, le tiritaban las manos. Lentamente se dio vuelta para fijarse se había algo detrás de él pero no había nada. Se le ocurrió colocar grabar nuevamente y mirar a través de la cámara donde estaba la sombra que lo siguió. Comenzó a girar sobre si mismo lentamente hasta que justo a su izquierda una figura larga, casi transparente de un color de humo estaba mirándolo. Bruscamente se incorporó y saltó hacia atrás como para salvarse pero no había nada. Puso su lente hacia donde había encontrado la sombra pero ya no estaba, casi frenéticamente buscaba en la habitación con la cámara donde se encontraba esa cosa hasta que diriguió su lente hacia el frente y esa figura se le estaba acercando mientras él daba pasos hacia atrás, se topó con la pared, ya no había escape, la silueta ya estaba sobre él, tan cerca que se le acababa el aire, se sentía sofocado dejó caer la cámara al suelo.
Sus amigos asistieron muy tristes al funeral, dijeron que había muerto por una infección respiratoria, un resfrío mail cuidado desde el paseo, dos de sus amigos se pusieron de acuerdo para ir a retirar las cosas a su pieza. Cuando entraron y comenzaron a embalar sus cosas encontraron la cámara en un rincón.

Con curiosidad miraron el video grabado, salían ellos en su último viaje juntos, hasta que la pantalla se colocó negra, de pronto comenzó la grabación de la habitación y se escuchaba la respiración de su amigo muy agitada, la habitación se veía vacía, hasta que la imagen mostró el piso y la caída de esta al suelo mostrando como última escena, las zapatillas de su amigo y unos bototos militares que se acercaron para volver a negro y terminar la filmación.

Agua

Ya no quedaba nadie en casa, se habían ido todos y el lugar parecía muerto después de la gran inauguración que se le ocurrió hacer para su nueva vida. Casa nueva y vida nueva, pensó. Comenzó a ordenar todo, recordando momentos en cada vaso sucio de recogía y las carcajadas de las tallas que hacían sus amigos por cada plato acumulado.

Con todo limpio en el comedor, ya era hora de ir a la cocina y lavar todo. Abrió la llave, se arremangó las mangas y enjugó con lava lozas la esponja, en ese instante notó algo raro, cerró la llave bruscamente, dejó de respirar para tomar más atención, sentía una presencia que la miraba desde la puerta, giró para ver pero no encontró nada. Continuó con su labor con esa sensación de no estar sola, pero no prestó más atención creía que era el cansancio y el vino que ya estaba haciendo efecto.

Ahora si estaba todo en orden y era hora de descansar, le gustaba andar a oscuras para atraer más rápido el sueño, al cruzar el pasillo e ir a su pieza nuevamente notó la presencia pero ahora acompañado de un inmenso frio, buscó un interruptor en la pared, pero al tocar sintió agua que recorría la muralla, recorrió más rápido la pared hasta prender la luz pero al mirar la muralla estaba seca, se miró sus manos y las tenía húmedas con agua sucia, como con barro. Revisó de arriba abajo para ver si había una filtración y donde pudo haberse ensuciado, pero nada, tampoco pudo haberse ensuciado después de lavar la loza, por que se había secado, apagó nuevamente la luz y extrañada por lo ocurrido.

Ya en su habitación solo quería dormir, ya era bastante tarde, casi las 3:30 de la madrugada y no quería volver a pensar en la rara situación, así que cerró los ojos para sumirse en el sueño, pero escuchó agua corriendo, como una llave mal cerrada, se levantó hastiada y al pisar el suelo estaba inundado, casi hasta las rodillas, prendió la lámpara y estaba todo seco pero sus pies estaban húmedos y con barro. Comenzó a respirar agitado, un frio terror comenzó a recorrer su espalda, eso no estaba bien. Lentamente se levantó de la cama, las luces comenzaron a parpadear y en cada parpadeo de oscuridad sentía que el agua en sus pies aumentaba. Corrió hasta el living para buscar un teléfono y pedir ayuda en ese instante se cortó completamente la luz y el agua ya la sentía hasta su cintura. Estaba horrorizada, intentaba caminar hasta la puerta pero un barro espeso no la dejaba avanzar, comenzó a gritar y entre más gritaba pidiendo auxilio más hacía que subiera el nivel del agua, tanto que ya le llegaba hasta el cuello. Sintió que golpeaban la puerta, alguien venía en su auxilio, y suplicó a gritos que la salvara que se estaba ahogando, estiró las manos con la esperanza de ser salvada.

Un hombre entro derribando la puerta pero no encontró a nadie, buscó por todas partes hasta que llegó al baño y en la tina, una hermosa mujer con los ojos abiertos yacía muerta ahogada.

Silueta

La noche estaba fresca, el inmenso calor azotaba la ciudad durante el día, y en la noche era especial para refrescar la mente y el alma sedienta. A esa hora no había ni un alma despierta, todas las luces de las casas estaban apagadas, solo existía la iluminación pública, y uno que otro auto. Se dio cuenta que en una esquina se apagaba y prendía la luz, estaba malo el poste, fue en ese momento que sintió que un escalofrío invadía su espalda, se quedó pegado mirando esa esquina que formaba una cruz perfecta desde su visión. Era inquietante ver como parpadeaba luego se oscurecía por largo rato para luego volver a prender por escasos segundos. Extrañamente en esa esquina no hay casas, solo paredes de las fábricas. Pensó que si a alguien lo asaltaban en ese lugar no podía pedir auxilio ya que no había nadie ni nada, solo unos garabatos de gratifis mal dibujados, y el poste malo que no paraba de tilintear.

Obnubilado por esa imagen por el movimiento oscilante y poco rítmico de la luz que iba y venía descubrió una imagen oculta bordeando la esquina, una silueta mínima y mustia que se asomaba cada vez que la luz estaba apagada y desaparecía al sentir la luz amarilla una silueta blanca, como un humo, sin definiciones. No podía fijar muy bien la mirada por que es relativamente lejos, trataba de enfocar bien y hasta forzar la vista para mirar qué era eso que se ocultaba en la sombra, tan esquiva, lo único que se provocaba era hacer llorar sus ojos y sentir un profundo sueño.

Ya era demasiado tarde, casi las cuatro de la mañana y tenía que descansar un poco, terminó de fumar su cigarrillo y se fue a su habitación para dormir, pero con la sensación de que algo lo seguía, sentía un peso en su espalda y un frío extraño para esta época del año. Sus pies comenzaron a sentirse pesados, y la habitación no podría llegar nunca, cada paso que daba era como si estuviera caminando hacia atrás, su lengua estaba arenosa, traposa, sus hombros comenzaron a deshacerse, los sentía casi topando el suelo, y al intentar levantar la cabeza para abrir la puerta de su habitación, no podía, solo podía ver la mitad de la puerta y en la parte superior, nuevamente vio esa silueta colgada en el marco de la puerta observando su deplorable estado, sus ojos se abrieron con horror y aun así de cerca no podía observar qué cosa era eso, solo se veía el mismo humo blanco en forma casi humana que colgaba como una lagartija desde arriba de la puerta, quería gritar, pedir auxilio, pero nada salía de su boca y solo sentía un peso inmenso que cada vez lo obligaba a arrodillarse.

No recuerda en qué momento topó su cara con el suelo, intentaba de todas las maneras poder mirar a ese espíritu, pero cada vez su cuerpo estaba más enmudecido solo sus párpados se podían mover e intentaba nuevamente forzar la vista para mirar fijamente el espectro pero todo era en vano, su cuerpo se deshacía, se aplastaba contra el suelo. Sentía como cada hueso se quebraba y cada vena explotaba por un peso inexistente, su mandíbula ya estaba fuera de lugar, y lo último que pudo ver era ese humo que se giraba en si mismo como divirtiéndose con ese espectáculo para, finalmente, romper su cráneo como una nuez. Todo se inmovilizó, ni el aire fresco que entraba por la ventana movía las cortinas, luego, lentamente el movimiento volvió al lugar primero una brisa suave y el oscilar de las cortinas, luego el segundero del reloj, hasta el movimiento lento y sereno de la sangre que corría desde el cuerpo del malogrado hombre.

Pasaron días antes de encontrar el cuerpo aplastado de ese pobre hombre, nadie supo el motivo, dijeron que fue asesinato y que lo aplastaron con algún mueble, pero nunca explicaron que tipo de mueble.

miércoles, 25 de mayo de 2011

Serafín, una historia de campo

Para que vean que es de herencia, esta historia me la contó mi papá…


La familia de mi papá era muy numerosa, sus padres se casaron muy jóvenes y como en ese tiempo no existía el televisor, antes de cumplir los 10 años de matrimonio ya tenían 7 hijos, y obviamente vendrían más.

Se cuenta que “Los Pelaos”, así le decían a la familia de mi papi por sus cabellos cortos y rubios que los hacía verse como si no tuvieran pelo, les ocurrió algo extraño pero que la gente de campo sabía que ocurría a veces.

Mi abuela esperaba su octavo hijo con el cariño que tubo con los anteriores, solía descansar en un banco a la sombra de un sauce, mirando a todos con sus grandes ojos azules, retando a los desordenados y a los mayores ordenándoles hacer las cosas del hogar.

Durante la mañana mi abuela comenzó con dolores de parto, ya era tiempo de que ese pequeño bebé llegara al mundo, como siempre mi abuelo con el caballo más rápido salió en busca de la matrona, no se demoraron nada, ya que conocía el camino más corto y la manera de pedir ayuda fácilmente.

Ya tenían todo preparado, el agua caliente, los trapos limpios y la cama lista para parir, la matrona se dirigió segura al cuarto y cerró la puerta por dentro, mi abuelo y sus hijos se reunieron entorno a la mesa a esperar que se sintiera el llanto del nuevo miembro de la familia.

Mi papá recuerda que mi abuelo miraba la mesa fijamente, también tenía los ojos claros y el pelo rubio casi plateado, su mirada que siempre estaba dura y seca, ahora parecía distraída y sin fuerza, en esos casos tomaba su rosario y comenzaba a rezar pasando lentamente las cuentas de ese añoso artefacto religioso. El silencio era cortado por breves gritos de dolor de mi abuela, haciendo fuerza para que el pequeño o la pequeña saliera pronto, hasta que por fin se escuchó un llanto, pero era tan minúsculo y la partera anunció a viva voz, ¡Es un serafín!...

A mi abuelo le corrieron las lágrimas, fue a ver a mi abuela para llorar juntos a solas, los hijos no tenían permitido entrar al dormitorio y tuvieron que esperar afuera con la incertidumbre de qué era un serafín.

Ya entrada la noche mi abuelo llamó a todos y mostró al nuevo integrante de la familia, mi papá lo describió como un muñequito de porcelana más pequeño que el antebrazo, con los ojos azules muy abiertos pero que estaba tieso sin movimiento, realmente era un muñequito. Mi abuelo explicó que era un serafín, un bebé que dios enviaba a la tierra para dar bendiciones a la familia, pero que como todo ser divino, su tiempo no pasaría la semana. El pequeño bebé no lloraba mucho, comía muy poco y a penas interactuaba con sus hermanos, todos estaban preocupados mirando a qué hora o día se iba a morir.

Ya era el tercer día y al igual que Cristo lloró un poco, levantó sus bracitos y con asombro vieron como una pequeña luz surgía de su boquita para elevarse al cielo, todos quedaron atónitos, al mirar nuevamente al pequeño se dieron cuenta que murió.

Todos lloraron su partida, por muy breve que fuera, pensaban que iba a durar un poco más, pero así es la vida, los serafines solo vienen a visitar y se van. El cura del pueblo celebró la ida de este angelito y todos se rodearon de paz, un pedacito de cielo que unió a la familia en torno a una cunita por tres días.

Zumbido

En las tradiciones campesinas que me contaba mi papá, una vez me anunció que si escuchaba un zumbido en el oído tenía que quedarme muy quieta, ya que era la muerte que estaba rondando por allí y hay que dejarla pasar…


El departamento era precioso, blanco con clase antigua, grandes columnas y ventanales con balcones románticos que se reflejaban en un edificio moderno lleno de espejos justo al frente, era un sueño, había trabajado tanto para comprarse un departamento a su gusto.

Mujer exitosa en la vida, pero en el amor no mucho, pasaba sola por que tenía muchos proyectos y trabajos, y ahora con su nueva adquisición debía trabajar más para darse el lujo de decorar con los objetos más exquisitos ese lugar de ensueño. Hasta el momento tenía solo una mesa de trabajo que la ubicó justo en un ventanal para trabajar con la luz de día y sentir el fresco atardecer y una cama inmensa llena de almohadas de colores, los demás muebles iría comprando de apoco.

Luego de un extenuante tarde de escribir y trabajar ya entrada la noche se fijó que en el edificio del frente había una luz prendida muy tenue, se fijó que había una silueta de una mujer vestida de blanco, ella apagó la luz para observar mejor a esa mujer, pero estaba inamovible por mucho rato, cuando comenzó a notar que se peinaba el pelo, serenamente, para dar una vuelta muy brusca como si algo la hubiera asustado y se apagó la luz, no pudo ver nada más. En ese preciso instante en que intentaba ver donde estaba esa mujer sintió un zumbido en el oído, pensó que era la presión arterial y necesitaba descansar así que se fue a dormir.

Así comenzó una rutina de espiar a esa vecina de blanco que repetitivamente realizaba la misma acción todos los días y hasta sabía de memoria el momento exacto que después del sexto cepillado de pelo, se asusta y sale corriendo para apagarse la luz, pero lo extraño es que el zumbido venía también acompañado de la escena, pero al contrario de todo lo que era ya habitual, el zumbido cada vez era más fuerte, intenso y duradero.

Por lo mismo decidió ir al doctor para ver ese zumbido extraño que sentía en la noche y ya a esa altura no la dejaba dormir hasta la madrugada, no le encontraron nada, y cada noche el zumbido ya era ensordecedor para ella, la estaba volviendo loca.

Fue así que un día se puso un vestido blanco, para salir y romper esa rutina de espiar a la vecina del frente, fue al balcón para mirar la calle, y sin darse cuenta comenzó a peinarse su larga cabellera, uno, dos, tres, cuatro, cinco y se detuvo para darse cuenta que el reflejo del edificio era ella, se asusto y salió corriendo para alejarse del balcón con el corazón acelerado a mil el zumbido la hacía gritar como una loca por el edificio, los vecinos salían a mirar para ver qué ocurría pero ella estaba ensimismada en su locura de escapar del zumbido de la imagen en ese edificio, solo quería huir.

Subió las escaleras hasta la azotea y el zumbido ya ni siquiera la dejaba oír su respiración, gritaba a todo pulmón pero el zumbido seguía agudo, punzante en su cabeza, desgarrando el cerebro haciéndolo crecer dentro del cráneo, ya no podía más, sin dar un último respiro, saltó al vacío para encontrar la paz, mientras caía su silueta blanca como una paloma volaba junto a ella, era tan placentero, si hubiera durado más tiempo… pero el silencio cayó.

Ocupante

A ella siempre le llamó la atención las cosas esotéricas, investigó bastante del desdoblamiento que se puede viajar a muchos lugares logrando que el alma salga del cuerpo y vuele hasta donde se desee. Era muy fácil para ella, solo tenía que tenderse en la cama y concentrarse hasta llegar a un punto que el cuerpo que da pegado al suelo y su mente, tan liviana como una pluma comienza a ascender hasta salir completamente.

Las experiencias eran cada vez más alucinantes, la primera vez vio su cuerpo como dormitaba en el suelo, le dio susto verse los pies luego girar y verse frente a frente pero luego se fue acostumbrando y cada vez iba más lejos, comenzó primero a levantarse, luego elevarse por la habitación, llegó un poco más allá y rodeaba la casa hasta que por fin pudo ir cada vez más lejos sin preocuparse. Llegó hasta la casa de una amiga la observó dormir y se fue, así paseaba durante las noches hasta que un día al volver se sentía muy incómoda.

Sentía su pecho muy apretado y eso le hacía sentirse muy mal, andaba de mal humor y todo le molestaba, cada viaje, el dolor era peor y el trato con la gente que la rodeaba también iba empeorando, llegó a un punto que discutía a gritos con su familia, hasta ella se desconocía por que nunca había levantado la voz, comenzó a hacer cosas que antes no hacía como fumar y deshacerse de sus amigos de años. Cada vez estaba más sola pero el cigarro la consolaba inimaginablemente.

Esa noche decidió viajar cerca y no ir tan lejos quería volver para descansar un poco más, pensaba que era eso lo que le estaba cambiando su humor, cuando volaba se sentía nuevamente ella, pensó que era su cuerpo el que le molestaba, al volver vio como una sombra se introducía en su cuerpo, al acercarse notó que se estaba comiendo una luz, y en cada bocado le dejaba espacio para que esa sombra entrara ella intentó entrar en su cuerpo pero este ser no la dejaba hasta que de tanto molestarlo se fue. Muy asustada volvió y nuevamente ese dolor de pecho que no la dejaba y sentía una rabia inmensa. Prendió su computador y comenzó a buscar información sobre el desdoblamiento para saber que le estaba ocurriendo pero no encontró nada. Había un foro donde se hablaba del tema y lo escribió para ver si alguien tenía alguna solución, decidió no volver a viajar hasta saber qué estaba ocurriendo.

Pasaron unos días y le llegó un mail anunciando: “URGENTE: no te desdobles”, abrió con susto su mail y decía lo siguiente: “Querida amiga, leí en el foto lo que te está ocurriendo y voy a comenzar explicando que con varias investigaciones se ha dicho que nosotros estamos compuestos de alma, cuerpo y espíritu, al dejar tu cuerpo, tu alma viaja, pero tu espíritu el que da la vida no puede dejar tu cuerpo o si no muere. Lamentablemente en este mundo existen almas que no han encontrado su camino y andan errantes buscando su espíritu. La sombra que viste se está apoderando de tu cuerpo comiéndose tu espíritu, te queda muy poco de vida si vuelves a salir ya no podrás volver nunca más. Firma: Tu ángel”. Esto no lo creyó y pensó que era una mala broma, no le dio importancia, solo espero un poco tiempo antes de volver intentar volar.

Una noche sintió unas ganas enormes de salir, se acordó del mail pero igual quería salir por que la sensación de volar, estar suspendida en el aire era indescriptible, cerró sus ojos, se colocó en posición y comenzó el proceso, no se dio cuenta que algo la estaba esperando pacientemente con una sonrisa.
Viajó hasta un campo sintió la brisa, los árboles, el pasto húmedo hasta que sin darse cuenta advirtió el hermoso amanecer que comenzaba a despertar la ciudad, ya era hora de volver, se le había pasado el tiempo muy rápido, pero le costaba mucho llegar como si le faltara fuerza, al llegar sintió mucha gente llorando, se asomó despacio por la ventana y vio a su familia rodeando su cuerpo que estaba pálido con la boca abierta que evidenciaba un extremo dolor. Sintió el murmullo de un tío que le explicaba a otro que la pobre joven, había tenido una noche de gran dolor y murió sin que nadie pudiera hacer algo. Demasiado tarde comprendió el mensaje, ya era otra alma que buscaría saciar su sed de vida comiéndose algún espíritu que dejen solo.

¿Quieres desdoblarte? Pues aprende como en esta página: http://www.radiestesiacongini.com.ar/desdoblamiento_astral.htm

Caras de Bélmez

En un pequeño pueblito de España, una señora bajita, gordita por sus años y analfabeta cocinaba tranquilamente en su casa, pero dentro de esa coraza rechonchita y de buen vivir se escondía una señora de gran soledad. Sus hijos ya habían crecido su esposo estaba muy anciano y era muy poco lo que conversaban por que a penas le podía escuchar. Su soledad la estaba embargando mientras cocinaba en el sartén, sus ojitos cansados se llenaban de lágrimas de apoco, quería desahogarse, al suspirar miró fijamente la pared y notó una figura, era una cara dibujada que le sonreía amablemente, ella en ese instante se asustó, luego reflexionó y pensó que sus hijos le hicieron esa mala broma. Sacó lo que estaba cocinando y se puso a limpiar pero no hubo líquido limpiador que pudo borrar esa cara que a esa altura le estaba dando miedo por que la miraba fijamente. No le quiso dar más importancia y siguió con sus quehaceres.

Ya en el atardecer nuevamente fue a cocinar para preparar la cena a sus hijos que la visitaban sagradamente todos los días, aprovecharía de darles un buen reto por dejarle la cocina con ese mono feo. Al encender la luz vio como habían más figuras pero todas distintas, unas de unos pequeños niños, otras mujeres y hombres repartidas por las murallas, el suelo y techo. Salió gritando a pedir ayuda ya que sabía que esto no era obra de sus hijos, si no de algo paranormal, los vecinos corrieron a ver el suceso, y todos quedaban impresionados con las figuras.

Un grupo se reunió para averiguar qué cosa eran esas figuras que se dibujaban de la humedad de la casa, rompieron muchas murallas intentando sacar esas imágenes, volvieron a empastar, pero en menos de una semana volvían a surgir con más fuerza y en mayor cantidad. Corrió la voz hasta los periódicos hasta se habló de que era una puerta al infierno y las almas se manifestaban en dibujos. Vinieron muchos investigadores, hasta parasicólogos, tomaron muestras, hasta que pudieron obtener el permiso para remover el suelo. Lamentablemente encontraron muchos huesos, pero que databan de muchos años, investigaron y llegaron a la conclusión de que era una antigua iglesia donde se realizaban entierros como era la costumbre antigua, sacaron los huesos, hicieron misas, bendijeron, exorcizaron, pero nada de lo que hicieron logró desvanecer esas imágenes. Había tanta expectación y curiosidad que la alcaldía hartos de todo este embrollo decidieron anunciar en la prensa que todo era un fraude destruyendo la ilusión de la gente y dejando en ridículo a la pobre anciana de esa enigmática casa.

Pasaron los años la anciana ya había fallecido y los científicos paranormales retomaron el caso, con estupor vieron que todas las imágenes que habían en la casa estaban tristes ya no sonreían como en las primeras fotos que habían sacado, y cada vez estaban más débiles a penas se podían ver. Fue entonces cuando se dieron cuenta que esas almas, solo aparecían en presencia de la anciana, se habían manifestado para que no se sintiera sola, y así fue, ya que mucha gente visitó el lugar y aún sigue yendo para ver lo que queda de las caras de Bélmez.


Si alguna se siente sola, que mire en los rincones en una de esas podrás ver algún alma que quiera hacerte compañía para que no estés solita.

Si les gustó la historia pueden ver la historia original en esta dirección, lo encontré interesantísimo pero creo que hay que investigar más…: http://www.verdadoleyendas.es/?p=25

Salamanca

En chile que se movía a caballo, donde no existían los autos, ni pensaban en toda esta tecnología que nos rodea, un hombre campesino trabaja arduamente en Salamanca, un pueblo en la cuarta región conocida por sus brujos y millones de historias entorno al diablo, estaba contento por que era día de pago y le darían más de la cuenta por haber trabajado más y haber ayudado al patrón a arreglar el techo. Había invitado a unos amigos a tomarse unas cañitas al pueblo después de la jornada, así que le puso más empeño y trabajaba feliz.

Ya terminaron toda su labor y se reunieron a la salida de la casa patronal, los tres hombres salieron en sus respectivos caballos a celebrar esas moneditas de más y obviamente la invitación de su amigo. Galopando llegaron al pueblo, ya estaba oscureciendo pero como habían avisado en sus casas la noche estaba iniciando para la tomatera.

Se sentaron en la barra para conversar con el dueño del lugar y contar historias de esas que solo en Salamanca se cuentan, brindaron, tomaron, se reían y hasta lloraban, todo era festivo en ese momento, le felicitaban por haber ganado tanto dinero y por haber invitado los tragos.
Cerca de allí unos hombres escuchaban sobre la buena fortuna del comensal, solo con miradas se pusieron de acuerdo para asaltarlo cuando saliera.

Así entró pasada la media noche cuando los festivaleros hombres decidieron retirarse, ya estaban bastante mareados y tenían mucho camino por delante. A penas pudieron subirse a sus caballos, los tres amigos se despidieron yendo en direcciones opuestas, los maleantes siguieron al festejado, sabían que tenía mucho dinero los otros no valían la pena.

Ya alejado del pueblo y camino a su casa el hombre cantaba a viva voz con ese tono embriagado que daba risa escucharlo, no se dio cuenta que lo seguían de muy cerca. Hasta que se bajó para hacer sus necesidades y al terminar vio a los hombres escondidos, con el susto se le pasó hasta la curadera, subió raudo su caballo y un solo golpe hizo que el caballo corriera todo lo que da. Los hombres lo persiguieron, dos dijeron que tomarían un atajo para alcanzarlo antes del puente y los otros dos continuaban el camino.

Corrían como condenados, el pobre hombre a penas podía mirar hacia atrás, sabía que pasando el puente podía salvarse pero faltaba un tramo largo, cuando ya iba llegando vio a los dos hombres en la entrada del puente, se fijó hacia atrás y los otros dos ya le daban alcance. Paró en seco y grito: “Si no me ayuda Dios ¡que el diablo me ayude!”. Todo se obscureció, la luna no iluminaba nada, el caballo comenzó a exhalar vapor, como si estuviera en un frio inmenso, una niebla comenzó a salir desde el suelo y sintió que algo lo agarraba de la parte de atrás del cuello que lo elevó con caballo incluido miró hacia abajo a los dos ladrones que estaban en la entrada del puente y lo posaron lentamente al otro lado del puente. Los ladrones corrieron despavoridos exclamando que era el diablo. El pobre hombre se quedó quieto mirando del otro lado del puente como todos salían gritando, estaba pasmado ni siquiera miró hacia atrás para ver qué cosa lo había ayudado. Lentamente agarró su caballo y siguió su camino.

¿Quién lo ayudó? Nadie supo…

Reflejo

Siempre ese espejo había estado en la habitación de su abuela, no el gustaba entrar a ese lugar por que lo encontraba hediondo. Su abuela había muerto hace muy poco, sus hijos se repartieron hasta el último calcetín de esa pieza. Se acordó de eso cuando encontró en su habitación el espejo de madera tallado y con patas largas.

Su madre se lo regaló y le dio la sorpresa, le dijo que no entraba en ningún lugar más que en su pieza así que como estaba en la adolescencia podría mirarse todo el tiempo que quisiera, pero ella no era pretenciosa, pero lo dejó de todas maneras por que era muy hermoso, pero algo le incomodaba, quizás era la idea de que era de su abuela. Se le ocurrió colocarle unas gasas de colores alrededor para que no se viera tan avejentado y quitarle esa sensación extraña, una vez decorado, de acostó por que ya era demasiado tarde.

Estaba durmiendo plácidamente cuando alguien le susurró al oído, era una voz de mujer, no alcanzó a escuchar bien y quiso abrir los ojos pero no pudo, era como esas pesadillas típicas donde no te puedes despertar, intentó gritar pero ningún músculo de de su cuerpo, sintió como unas manos que la presionaban y la hacían enterrarse en la cama, ese momento fue de tanta desesperación que al abrir los ojos, saltó de la cama como cuando se sumerge una pelota en el agua (*). Miro alrededor no había nada, estaba tan asustada que jadeaba al respirar, se levantó buscó por todas partes pero no había nada. Luego más tranquila, pensó que era un sueño y siguió durmiendo, no sin antes hacer unos rezos por si era un espíritu malo.

Al levantarse su madre la despertó, cuando se incorporó le preguntó por que su camisa de dormir estaba sucia, al fijarse efectivamente era como si hubiera estado en el suelo, no le dio importancia, quizás no se dio cuenta que la camisa estaba ya sucia. Durante el día no hubo muchas cosas extraordinarias y el susto solo se limitó a un simple sueño, pero a la hora de once lo comentó a su madre en la mesa. Al escuchar su relato dijo: “ahora te tocó a ti”.

La madre comenzó su relato diciendo que nadie se quería llevar el espejo por que su abuela dijo que estaba maldito, había sido utilizado por su abuelo para hacer un pacto con el diablo, pero el abuelo al poco tiempo falleció y el espejo parecía que cobraba vida propia en la noche, pero ella nunca vio nada, ni sintió nada, así que no hizo caso y se trajo el famoso espejo. Acordaron dejarlo en una habitación donde guardaban cachureos. Pero esa noche ella tenía unas inmensas ganas de ver el espejo y saber que había pasado, ¿sería verdad eso del pacto con el diablo? Silenciosamente fue hasta la pieza de los cachureos a ver el espejo, abrió muy despacio y cerró con pestillo para que su madre no la sorprendiese haciendo maldades.

Se colocó delante del espejo, se observó largamente pero no encontraba nada raro, hasta que se fijo que sus ojos no eran los mismos, eran como sombríos, daban miedo, mucho miedo, tanto que dio un paso atrás pero su figura no se movió, al contrario seguía en la misma posición y mirándola fijó con unos ojos de odio impresionante, se llevó las manos a la boca y ningún movimientos repetía su reflejo, se acercó nuevamente para ver si era un truco y al acercarse sus manos reflejadas la tomaron del cuello y la comenzaron a ahorcar, pasa zafarse se tiró al suelo para ver que su reflejo ahora estaba haciendo lo que ella hacía, se levantó rápidamente para tomar un palo y hacer mierda ese espejo, buscó y encontró una pata de mesa, con un buen golpe acabaría todo, pero al enfrentarse nuevamente al espejo ya no estaba su figura, solo veía las cosas que estaban a su alrededor. Se acercó lentamente, mirando si estaba su silueta pero nada, cada vez se acercaba más y más y sin aviso un golpe brutal hizo azotar su cabeza contra el espejo.

Al despertar le dolía mucho su cabeza, se tocó la frente y vio que el espejo estaba roto, -¡lo logré!- pensó y de pronto vio en el reflejo a su madre con ella y esos ojos malignos en el reflejo, no lo podía creer, golpeó el espejo y se fijo en el entorno todo estaba volteado, al revés de cómo estaba la habitación, aguantó la respiración solo para darse cuenta que ella estaba en el reflejo y ese ser maligno con su madre, golpeo miles de veces para que su madre la escuchara pero no hubo respuesta, el espejo estaba roto y no la podía ver, entendió que jamás podría salir de allí, con mucho cariño acarició el reflejo de su madre que limpiaba los trozos de vidrio regados en el suelo, con enojo se despidió de su reflejo que se reía a espaldas de la madre, tomó un vidrió y se lo enterró para entrar a la eterna oscuridad.
¡Despierta!, abrió los ojos y era su madre que le acariciaba dulcemente el pelo para despertarla, la abrazó con fuerza,- ¡era una pesadilla!- gritó con alegría, y la miró a los ojos para decirle cuando la amaba, al fijarse no encontró los ojos bondadosos de su madre, si no esos ojos malignos, de un solo saltó se escurrió hacia atrás y grito: ¡tu no eres mi madre!... y con una sonrisa malévola le respondió: “no lo soy, pero tu sangre me debe una cuenta pendiente, un alma y tomaré la tuya… ¡Bienvenida al infierno!”.

Los pactos se cumplen, tarde o temprano.

Despierta

En una ciudad de México llamada Guanajuato, contaba la leyenda que los muertos caminaban en las noches, nadie visitaba el cementerio a esas horas para no escuchar los horrendos gritos y pasos que hacían estremecer a los que merodeaba el lugar.

En esa época, donde no existía la tecnología y ni se pensaba en tener luces eléctricas, José vivía feliz junto a su mujer, pronto tendrían a su primer hijo en pocos días, ya que su pansa estaba tan grande, además la matrona del rural pueblo, ya había pronosticado que en una semana el pequeño nacería. José añoraba tener a su hijo en los brazos, lo imaginaba jugando cerca donde él trabajaba, por que no quería despegarse de él cuando naciera, hasta había pedido permiso al dueño del predio para que lo dejara cuidar a su primogénito, tenía todo previsto, también se preparó comprando un burrito para llevarlo, ya que tendrían un largo camino desde la casa al trabajo y viceversa.

Se hacía de noche y ya era hora de retornar al hogar, José tomó su bolso y emprendió camino, miraba las estrellas pensando en su bebé, todo le parecía hermoso. A lo lejos vio su casa, una luz de vela lo esperaba en la ventana, sabía que su mujer lo esperaba con comida caliente, tenía ganas de volar para estar en un segundo allá. Al abrir la puerta descubrió que su mujer estaba tirada en el suelo con los ojos y la boca abierta, corrió a verla, pero no había signos vitales, estaba devastado, no podía con el dolor, corrió donde un vecino pidiendo ayuda pero ya era demasiado tarde, su mujer y su hijo estaban muertos.

Fue una ceremonia muy triste, José se quedaba completamente solo y con sus sueños completamente rotos, quedó mirando la tumba de su mujer, no encontraba consuelo, se quedó sentada al lado de la tumba, inamovible, todos sus amigos intentaron llevárselo, pero el no quiso, solo miraba el suelo buscando alguna explicación.

No se dio cuenta cuando cayó la noche, no había ni un alma cerca, levantó levemente la cabeza y recibió un viento fresco sobre sus lágrimas, cerró los ojos y sintió un sonido fuerte, abrió de golpe para nuevamente sentir como unos pasos luego unos gritos desgarradores y hasta escuchó su nombre, se acordó de la historia del cementerio y con mucho susto corrió hasta su hogar.

Pasaron muchos años, tantos que José ya caminaba inclinado y su arrugada piel demostraba que sus 90 años no pasaban en vano, él nunca se pudo recuperar de la muerte de su esposa, siempre la visitaba en ese árido cementerio que estaba abandonado, solamente él dejaba flores frescas, todo el pueblo ya no enterraba a sus muertos allí estaba sobrepoblado. Un día escuchó que unos arqueólogos estaban escavando las tumbas en busca de tesoros, con curiosidad fue al cementerio, total si le decían algo el podía explicar que su esposa yacía en ese lugar. Temblorosamente vio como estaban escavando, habló con uno de los trabajadores, él le explicaba que los cuerpos estaban muy bien conservados gracias a lo seco y salado del lugar, los cuerpos servirían para investigaciones.

Ni siquiera advirtió que estaban escavando en la tumba de su mujer, por que estaba distraído con el trabajador que le explicaba que había visto muchos cuerpos los cuales los habían enterrado vivos, se podía deducir por que no estaban en posición de descanso, si no que estaban con sus facciones desfiguradas, brazos y piernas fuera de su lugar, no tenían uñas de tanto rasguñar el ataúd para poder salir. Estaban en eso cuando un excavador llamó al trabajador para que viera lo horroroso de lo descubierto, José al ver que era la tumba de su mujer tembló más aún, caminó despacio detrás del trabador que corría para quedarse pasmado delante del agujero, lentamente el pobre anciano asomó su cabeza y observó lo que se había imaginado.

Las historiad de los pasos eran los golpes de la gente que pedía ayuda para salir y esa noche cuando sintió los golpes, eran de su mujer que había despertado, lo llamaba para que la sacara de la tumba pero él pensando que eran espíritus huyó. Vio a su mujer momificada, con su mandíbula abierta y facciones de gran sufrimiento, entre sus manos y aun unidos con el cordón umbilical un pequeño bebé disecado. Fue tanto el impacto que José murió en ese instante, los arqueólogos después se enteraron que él desgastado anciano fue el esposo de la momia más impactante del Museo de las Momias de Guanajuato.
________________________________________

Más de alguna a escuchado que han enterrado gente viva, dile a tus amigos o familiares que si algún día te encuentran muerta, que te entierren una aguja de 30 centímetros en el talón con dirección a la rodilla, si no sangras, estas muerta, pero si sangras… diles que no te entierren….

Les dejo la dirección de la página web para que vean algo de la colección de las momias de Guanajuato, la momia más impactante es la que dio pie a esta historia, ojalá les haya gustado como siempre….

www.momiasdeguanajuato.gob.mx

El Cuero

Era un brujo muy conocido en el sector de Rapel, podía sacar empachos y deshacer otras brujerías que hacían mal a la gente. Siempre andaba solo, nunca se le conoció a una mujer, pero muy en el fondo, el estaba perdidamente enamorado de una china, la descubrió casualmente, una noche caminaba por la orilla del lago rapel cuando sintió a una mujer cantar. Se escondió entre los matorrales y descubrió a la criatura más perfecta que había visto, estaba bañándose en el lago, con la luna reflejándose en su húmeda espalda, su cabellera larga y negra y su piel tan blanca como la luna brillante de esa noche. Fue así que todas las noches, oculto entre las malezas, esperaba la joven quien llegaba puntual a las once de la noche para darse su baño entre estrellas y grillos. Quiso hablarle muchas veces pero pensaba que se iba a espantar al verlo salir de entre los largos pastos, así que solo se conformaba con contemplarla.

Así paso mucho tiempo, hasta que conversando con amigos, descubrió que ella era soltera, tenía solo la abuela por que sus padres habían muerto, trabajaba como temporera y era la admiración de todos los huasos del sector, pero nunca daba pie para que alguno se acercara. Varios intentaron abordarla pero nadie le había sacado aunque sea una palabra. En ese momento la vieron pasar con un canasto de frutas y en su pasar las miradas de los hombres se podía sentir en el aire, ella caminaba con la cabeza agachada, y recibiendo los piropos y silbidos de los más osados, algunos solo se inclinaban un poco o se sacaban el sombrero al ver tanta belleza. El brujo se armó de valentía y la siguió hasta su casa. Una vez allí le preguntó si vendía huevos, era lo único que se le ocurrió en el momento, ella solo movió la cabeza dando un no de respuesta. La abuela que estaba sentada en la puerta, conoció al brujo y lo invitó a tomar un mate, era de mala educación no invitar a un brujo por que podía cobrar venganza en alguna ocasión.

Los viejos son sabios y la abuela se había dado cuenta de las intenciones del brujo, con mucho cuidado le dijo que la china ya estaba de novia con un médico santiaguino, que no se hiciera falsas esperanzas por que estaba perdidamente enamorada, el brujo se sintió morir pero se le ocurrió hacer hechizo una noche que fuera al lago a darse su respectivo baño. Tenía todo preparado, quería hacerse pasar por su prometido para poseerla aunque sea una noche, preparó hasta un lugar donde reposar junto a la joven, colocó un cuero de vaca en el suelo con pétalos de flores, tenía vino y frutos para hacer una velada inolvidable, tenía todo preparado y ya se acercaba la hora cuando sintió los pasos de ella, se escondió y espero a que se desvistiera para comenzar a invocar la magia y engañar a la joven.

Estaba en eso cuando sintió otros pasos, rápidamente se tiró al suelo para ver quien se acercaba, era el esperado novio de la chica, había vuelto para encontrarla de sorpresa, entre risas y jugueteos, él se metió al agua con ella para consumar su amor, no se daba cuenta que una mirada de profundo odio e ira estaba por terminar ese momento. El brujo tomó el vino e invocó al que nadie puede nombrar, hizo el peor de los maleficios hasta entregó su alma al diablo con tal de que muera ese hombre que le quitaba su amor platónico.

La noche se volvió más oscura, las estrellas se ennegrecieron, el brujo estaba de rodillas mirando la escena, entre rezos y maleficios el cuero empezó a moverse como una serpiente, sabía que el mismo demonio iba a vengar esa traición que no era tal. El cuero se introdujo al agua, flotando llegó al lado de la pareja de amantes, ellos no se daban cuenta de que el cuero comenzó a envolverlos hasta que los comenzó a apretar y los llevó a las profundidades del lago. El brujo tomó conciencia de lo que había hecho, solo quería matar al hombre y no a su amada, entró al agua para salvarla, nadó un poco y en su aleteo sintió el pelo del cuero, se fijó que lo estaba envolviendo para asfixiarlo y llevarlo al fondo del lago.

Desde entonces se dice que cuando hay luna llena en el lago rapel, se puede ver un cuero nadando sobre el agua, si algún bañista se mete en la noche a darse un chapuzón de seguro que no volverá a tocar tierra.

Niño que llora

Era un cuadro de moda en los años 80, todas las casas de clase media y baja tenían uno en su sala, pero misteriosamente comenzaron a perderse hasta que no existiera ninguno, quizás la razón sea este mito urbano.

Luisa miraba fijamente a ese niño que le corría una lágrima por la mejilla, daba dos pasos a hacia la izquierda sin perder de vista sus ojos y ese niño parecía que la seguía con la mirada, ella volvía a su posición inicial, nuevamente daba dos pasos hacia la derecha para afirmar que el niño no le quitaba los ojos de encima. Le contó a su madre que ese niño le daba miedo, pero la madre no le creía mucho, aunque sin decir nada toda la familia sentía lo mismo, es pintura los observaba día y noche silenciosamente y cada vez que se apagaba la luz se podía sentir un frio que recorría la espalda al ver el cuadro a oscuras.

Una noche el padre de Luisa llegó borracho, tropezándose con cuanta cosa aparecía en su camino hasta que sin querer se vio enfrentado a ese cuadro, lo miro fijo y es su ebriedad comenzó hablarle – que miras tanto pendejo… te voy a sacar de acá para que no andes todo el día llorando- la familia al escuchar al papá se levantó para ver lo que pasaba, luisa iba detrás de su madre, el padre seguía tirándole chuchadas al cuadro, la mujer le repetía que se fuera a dormir pero el hombre no hacía caso. De un zarpazo sacó el cuadro botándolo al suelo, pero quedó volteado, en ese momento se apagó la luz y con consternación se fijaron que la figura del niño desaparecía para entregar un diabólico dibujo, espantados gritaron y el padre pateó el cuadro para dejarlo tirado sin mostrar esa espeluznante imagen, al pobre hombre se le pasó hasta la curadera con el susto, guardaron el cuadro en un ropero para botarlo en mañana.

Esa misma noche en extrañas circunstancias la casa se incendió, solo quedó Luisa para dar el testimonio y advertir sobre la maldición de ese cuadro. Como una plaga en las casas que tenían el cuadro comenzó a ocurrir sucesos desafortunados, en todas las casas sin excepción tenían calamidades, y los más valientes decían que en la noche de San Juan había que dar vuelta el cuadro para invocar al demonio. La maldición del niño que llora recorría Chile entero.

jueves, 19 de mayo de 2011

Lo que queda

Estaba feliz con su nueva adquisición, era una casa enorme llena de lujos y detalles que podía costear fácilmente, era su sueño vivir en una casona antigua y con amplias salas perfectas para guardar acomodar su piano y ensayar. La decoró a su gusto, intentó dejarla lo más acogedor posible para que sus futuros invitados se sintieran como en casa cuando se quedaran alojar.

Ya terminada la tarea de ordenar, y dejar todo perfecto comenzó a disfrutar su nuevo hogar y para celebrarse su gran logro comenzó a tocar el piano apasionadamente, hasta que sintió un golpe en el segundo piso, se detuvo y fue a mirar, (para variar) no había nada extraño y volvió a su arte, inspirado y absorto en su ejecución nuevamente sintió un golpe pero le siguieron cinco golpes consecutivos, nuevamente fue a mirar y al subir la escalera vio bajar una pequeña pelota, era eso lo que emitía los sonidos , la tomó y se fijó que era una pelota algo vieja, revisó las habitaciones para averiguar de donde había salido la pelota y no había nada.

Volvió sin mayores preocupaciones, dejó la pelota sobre una mesa y continuó tocando, pero extrañamente sintió el golpe, los cinco golpes, fue a mirar y era la pelota que venía bajando por la escalera, giró su cuerpo para buscar la pelota sobre la mesa pero no estaba. Furioso agarró la pelota y la tiró al patio. Se sentía tan enojado que iba a tomar un trago cuando frente a sus pies y rodando apareció la mentada pelotita. Estaba enfurecido, agarró la pelota subió al auto y en el trayecto encontró un río la aventó con todas sus fuerzas y maldijo en todas sus letras. Ya más tranquilo y al volver a la casa, abrió la puerta pensando en la tontera que había hecho cuando vio con los como la pelota bajaba las escaleras toda mojada. No lo podía creer.

Llamó a una amiga que le gusta mucho las cosas esotéricas y los fantasmas (no se llamaba Karen a todo esto…) y ella entusiasmada con lo que le había contado fue con unas amigas para invocar al juguetón espíritu. Al llegar prepararon todo, comenzaron a invocar a esa alma perdida pero incuso antes de concentrarse se sintió en el segundo piso un golpe seco y fuerte, tanto que remeció hasta los vidrios, todas quedaron pasmadas pero quisieron seguir para saber qué entidad era lo que estaba tan inquiera en esa casa.

Tomados todos de la mano preguntaron el nombre de quién estaba habitando allí, pero no escuchaban nada hasta que al medio de la mesa cayó una gota de sangre, al mirar hacia arriba vieron escrito con sangre el nombre Sofía. Algunas gritaron, pero la más sabia decía que se quedaran tranquilas, tenían que hacer descansar esa alma, le preguntaron qué le había pasado, la casa empezó a crujir, se sintieron gritos y golpes nuevamente en el segundo piso, la mujer cada preguntaba más fuerte -¿qué te ocurrió?- y cada respuesta eran más gritos y golpes en el segundo piso, las ventanas y puertas temblaban al igual que ellos. Decidieron subir para saber lo que estaba ocurriendo. Cada peldaño se subían se sentía más fuerte los golpes a una mujer, se escuchaba cada vez más nítido lo que decía, de pronto el dueño de la casa grito que miraran hacia abajo, el piso estaba inundándose de sangre, ya no había marcha atrás tenían que subir a como de lugar.

Se podía oír que la mujer gritaba que no le mataran a su hijo, suplicaba con mucha fuerza, la más valientes de las mujeres fue corriendo, todas las puertas del pasillo estaban cerradas y una abierta, era de donde provenían todas esas manifestaciones paranormales, corrió para mirar, pero a penas se acercó fue atacada sin piedad, no se veía el agresor. Todas, incluyendo el dueño de casa vieron como su cara se iba desfigurando por el dolor. Fueron en su ayuda lentamente para que el espectro no los viera, mientras atendían a la herida, una de ella miró hacia la habitación y observó todo lo que había sucedido.

Se veía un hombre corpulento arrojar a la pared a un pequeño niño, una madre trataba de defenderlo pero era igualmente castigada, era tal el nivel de violencia que la observadora intentó ir en su ayuda, al pasar el umbral de la puerta toda la acción se realizaba en cámara lenta, se veía el hombre que tomaba al niño y lo levantaba para azotarlo nuevamente en la pared, la madre estaba inconsciente en el suelo, la mujer intentó agarrar el brazo del hombre y escuchó la voz del pequeño niño que le decía – esto tiene que ocurrir-, como por arte de magia todo volvió a la normalidad, no había sangre, no había niño, no había nada. A la mujer herida la llevaron de urgencia, según el parte médico se golpeo la cabeza al caer, pero no tenía nada más.

Ya al otro día, las demás con el dueño de la casa hicieron una misa para el descanso de esos espectros, estaban en eso cuando llegó un hombre viejo, era el antiguo dueño de la casona, le dijo al pianista que se había enterado de lo ocurrido y que lo lamentaba mucho, hasta le ofreció devolverle el dinero ya que sabía que nadie nunca podría habitar esa vieja casa y la iba a demoler para que la triste historia de su familia no se vuelva a repetir. El pianista le preguntó que había ocurrido y el viejo le contó que hace muchos años, su tío se había suicidado por que su esposa se había llevado a su hijo, pero la verdad la encontró entre los tesoros de la familia una antigua carta de su tío donde decía lo que había hecho y el motivo de su suicidio. Lamentablemente se enteró que su hijo amado no era de él, eso lo enloqueció, mató a su esposa y al bastardo, eso nunca nadie lo supo hasta la noche anterior quería demoler la casa para dar cristiana sepultura a la mujer y al pequeño que no tenía la culpa y que por fin, descansaran en paz.

La llorona

No se rían mi padre trabajó en Humberston (para que no calculen la edad), fue patiperro y yendo de acá para allá llego al desierto a trabajar como minero.

Me contó que estaba de noche en esa época solo había chonchones para iluminarse y dormían en una pieza que solo habían camas como literas donde dormían distribuidas cinco personas. Ya estaban por irse a dormir todos cuando sintieron a una mujer llorar desconsoladamente. El más viejo de todos les advirtió que era la llorona que mejor se acostaban luego sin hacer ruido y apagar las luces. Pero como en todo lugar hay un hombre porfiado y valentón, no dio caso al consejo del viejo minero y con voz prepotente dijo que “iba a mear por que no creía en esas cosas”.

Se demoró bastante en llegar y ya todos estaban acostados, solo un chonchón iluminaba la pieza y estaba en el suelo para que la llorona no viera donde estaba ubicada la cabaña según el viejo. Uno de ellos dijo - se esta demorando mucho el compadre mejor lo voy a buscar, me asomaré despacio – y se levantó.

A todo esto mi papá no quiso levantarse por miedo ya que los viejos son sabios, siempre me lo dice.
Cuando abrió la puerta lento y todos miraron hacia afuera sorprendidos ya que estaba el pobre hombre blanco como un papel en el umbral de la puerta y calló seco al medio de la habitación. Se levantaron para atenderlo, le dieron un trago fuerte de alcohol para que reaccionara y contara que era lo que había visto. Solo tartamudeo y repetía una y otra vez que era un mono grande... el perro.

De apoco recobró la conciencia y comenzó a contar lo que había visto. Había caminado bastante hasta que encontró un buen lugar para hacer sus necesidades, vio a lo lejos un perro buscando comida, con un silbido lo llamó, venía corriendo hacia él, cuando una figura gigantesca con el pelo tan largo que arrastraba el suelo agarró al pobre perro y dos manotazos lo partió por la mitad y se lo devoró. El pobre hombre se le cortó la inspiración y se fue caminando lentamente hacia atrás mirando como ese monstruo se devoraba al animalito hasta que llegó a la puerta y recordó las palabras del viejo que no había que meter ruido. Apenas golpeo la puerta, para que el monstruo no lo sintiera, nuevamente escuchó el llanto lamentoso de la llorona y un viento helado le corrió la espalda, se quedó quiero sin mirar atrás, sin respirar hasta que el llanto se fue cada vez más lejos.

Al otro día, ya descansados y después de haber escuchado al hombre su historia que muchos no creyeron, emprendieron el camino a la mina, no pasó mucho rato de caminar cuando encontraron los restos del perro que el hombre vio, todos ellos se quedaron en silencio y siguieron su camino sin emitir ningún comentario.

Enloquecer de amor

A los doce años, los niños no saben muy bien lo que quieren, pero cuando algo se les mete en la cabeza puede pasar cualquier cosa.

Marcos como todo niño, jugaba a la pelota, veía televisión e iba al colegio, pero algo le provocó en la cabeza esa nueva profesora de reemplazo, sentía tantas cosas y quería hacer tantas cosas con ella que dejó todas sus actividades de niño por seguirla hasta su casa. Comenzó a tener una obsesión que no lo dejaba tranquilo, quería verla con qué ropa vendría ese día a clases, ya conocía su rutina, y nunca pudo saber mucho de su vestuario. Quería estar con ella a como de lugar, hasta que le preguntó si podía ir a su casa a estudiar.

Ella no le vio nada de malo y hasta habló con su madre para que lo pasara a dejar y a buscar a una hora determinada, marcos por su parte estaba feliz, pasaría toda una tarde con su amada.

No hablaba mucho, solo escuchaba la lección que ella le daba, estaba atontado con su perfume, su voz, su casa. Miraba cuidadosamente casa palabra que modulaba mientras le explicaba la materia, hasta que en un descuido, marcos la besó. Ella quedó pasmada y él con los ojos muy abiertos esperando alguna respuesta afirmativa, pero ella le tomó las manos dulcemente y le explicó que esas cosas no se hacen, además hoy llegaba a la casa el amor de su vida, y se lo iba a presentar.

Marcos pensó que iba a enloquecer, no sabía que hacer, la empujó muy fuerte, y le gritaba que la amaba que no podía estar con otro si era de él. Pero la joven profesora solo atinó a tratar de tranquilizarlo, hasta que alguien golpeo la puerta. Ella fue corriendo y dijo –Es él, mi amor- , abrió la puerta y efectivamente era él, se abrazaron intensamente, sin decirse nada, se dieron un lánguido beso, hasta que él, entre sus labios, algo murmuró, paulatinamente separó sus labios y cayó al suelo, detrás de él estaba Marcos con una tijera ensangrentada, le había dado una puñalada mortal. No lo podía creer comenzó a llorar, su amor muerto por ese niño.

Marcos le explicaba que no podía haber otro hombre entre ellos, por que ya eran felices, así que lo eliminó para que no existieran obstáculos. Ella estaba temblando, ya no lloraba pero si gemía muy despacio, le tomó la tijera y le estiró los brazos. Marcos feliz con esa demostración de aceptación, la abrazó, sintió su pecho, su pelo, su aroma y un golpe en su espalda. La miró, le dijo que la amaba, la besó por última vez y se desplomó.

Ella no podía soportar la muerte de su amado, se arrastró hasta llegar al lado de su cuerpo y aun con las tijeras en la mano, terminó de sellar ese fatal triángulo amoroso.
Quizás en otra vida, Marcos encontrará un amor correspondido.

miércoles, 18 de mayo de 2011

Lluvia

Hace más de 2 meses que se murió su señora y aun la extraña tanto como el día que se fue. Fue tan feliz con ella que cuando partió, su alma y todo su ser también se fue con ella. Ya no tenía ganas de vivir, solo deseaba morir para estar con ella nuevamente.

Mirando televisión fue que descubrió a un grupo de dolientes que se comunicaban con sus seres queridos con grabaciones adquiridas del agua. Le puso mucha atención ya que un matrimonio había perdido a su hija y con ese medio podían escuchar frases como “papito”, “Te quiero”, “Estoy bien”, entre el sonido monótono del agua corriendo. Le causó tanto impacto saber que tenía una posibilidad de saber se su amada, que cuando terminó el programa de televisión, en vez de asustarse por escuchar voces del más allá se entusiasmó y comenzó el experimento.

Compró una grabadora y muchas cintas para guardar cada palabra que ella le mencionara, cerró puertas y ventanas para tener una mejor impresión y que no se perjudicara nada en su intento, fue al baño y giró lentamente la llave y comenzó a grabar, primero comenzó haciéndole preguntas como ¿estas aquí?, ¿Cómo es allá?, ¿estas bien?, pero luego no sabía que decir y solo guardó silencio hasta que apagó su grabadora. En ese momento se sintió estúpido por lo que había hecho, le dio pena, rabia, un viejo ochentón haciendo niñerías. Cabizbajo se fue a su habitación tenía la grabadora en su mano izquierda, suavemente la levantó, quedó un rato observándola, y si fuera cierto se preguntó, hasta que con ansias apretó play.

Se escuchaba el mismo sonido monótono del agua, corría y corría y repentinamente su voz, todas sus preguntas sin respuestas, le dio vergüenza escucharse, se notaba una voz cansada en medio de ese sonido desesperante, sin darse cuenta se escuchó “estoy”, quedó helado apagó el equipo, retrocedió, volvió a escuchar sus preguntas, una pausa y muy suave casi susurrante “estoy”, siguió escuchando pero no había nada más. Le saltaba el corazón, no sabía si era por miedo, por la emoción de escucharla, por alegría, por esperanzas, tantas cosas juntas.

Corrió nuevamente al baño de nuevo abrió la llave del lavamanos y comenzó a grabar, -mi amor, te extraño- nuevamente no sabía que más decir no se le ocurría nada, solo le volvió a preguntar ¿cómo es allá?. Grabó unos 3 minutos más, retrocedió la cinta y colocó nuevamente play para escuchar solo una frase más, “no puedo”. Lo estuvo intentando durante toda la tarde y no logró rehacer ese enlace, ya cansado por que sus años pasaban se fue a descansar.

Era invierno llovía a cantaros, entre sueños y el sonido de la lluvia sentía susurros, “no puedo”, despertó pero no quiso abrir los ojos, quería concentrarse para seguir escuchando, “salir”, si la palabra era salir, ella decía no puedo salir, pero de donde, abrió todas las ventanas el viento y el agua entraba copiosamente y gritó -¡¿de donde no puedes salir?!, déjame ayudarte, mi amor por favor no me hagas sufrir- cerro los ojos para percibir “de ti”, al abrir sorpresivamente los ojos vió como el agua entraba a la casa como si se estuviera desbordando, grito -¡pero como de ti!, no entiendo ¿Cómo puedes salir de mi?- ahora sin cerrar los ojos y con el viento remolinado solo escuchó una palabra más “muerte”. Entendió que ella quería que se matara para poder estar libre, sin pensarlo dos veces fue a la cocina, tomó un cuchillo y se cortó una parte del cuello, para desangrarse lentamente y aprovechar decirle, ya muy débil – Mi amor, te amo tanto que mi vida doy por ti – ya sin fuerzas cayó sobre sus rodillas, el viento y la lluvia eran cada vez más fuertes hasta que unos nuevos susurros se escucharon “mi amor”, la lluvia cada vez más fuerte hacía nítida la voz “perdón, mi amor” , a penas le quedaban sentidos para escuchar “no era yo, mi amor”.

Al caer completamente supo que nunca su esposa dejaba de decirle mi amor, el espectro con el que se había comunicado no era su amada, pero estaba tranquilo, la lluvia paró y el viento se quedó indolente, al igual que su vida, se esfumó, pero estaba con una sonrisa, por fin volverá a estar junto a ella.

Árbol Sureño

Al mirar por la ventanilla del bus miré ese paisaje campestre, el amanecer de nubes, pasto verde y tierra húmeda me daba la bienvenida al sur, eran las 6 de las mañana y había viajado por 12 horas para llegar a Valdivia, era el lugar más hermoso que había visitado en mi infancia y había prometido volver cuando fuera grande, pero nunca pensé que iba a volver en estas circunstancias.

Al llegar me fui directamente al lugar que encontré en las Amarillas de Publiguías y donde me alojaría por un mes, es el tiempo que creía necesario para poder sanearme de toda esa tormenta que me había ocurrido en Santiago, aún seguía con la sensación de que estaba en un sueño, era como si estaba viendo una película y nada era real, ni siquiera saqué mis cosas de la maleta y solo me tiré sobre la cama para dormir.

Nunca había pololeado, no era muy exitosa en el colegio, así que cuando conocí a Felipe, pensé que era el gran amor de mi vida y esto sería para siempre. Me casé muy joven, creyendo que tenía la verdad en mis manos, quería ser una mujer exitosa, independiente pero con un hombre muy guapo de esposo, algo así como vivieron felices por siempre, pero nunca las cosas son como uno desea y no pasó ni un mes de mi enlace y ya quería salir a fiestas con mis compañeros de universidad, quería conocer otros lugares, expandirme tal como lo hacían mis pares y en mis planes no estaba Felipe, y él por su parte, también realizaba actividades en las cuales no me incluía, eso nos empezó a distanciar cada vez más, teníamos discusiones todos los días, en mi desesperación por intentar recuperar eso empecé a tomar alcohol, cuando Felipe llegaba de su trabajo me encontraba borracha hasta las patas. Nunca llegamos a los golpes pero creo que hubiera sido menos doloroso que decirnos cada vez más cosas hirientes hasta que una noche, mientras estábamos en la cama con la luz apagada y después de tener sexo por que ya no era amor, me dijo – ya no te amo-.
Me acuerdo que mi reacción fue muy calmada le di la espalda y le dije casi susurrando – Entonces mañana agarras todas tus cosas y te vas-.

Desde ese día hasta que pasaron tres meses no me acuerdo de nada, creo que perdí la memoria o algo en mí bloqueó esos días, lo único que recuerdo que trabajaba y me iba derecho a mi casa a dormir, pero lo que ocurrió después me acuerdo bien por que lentamente empecé a notar su ausencia, ya no había nadie en mi cama, ni al lado para conversar, mi casa se hizo enorme, gigantesca para una persona sola y en esa inmensidad caí en cuenta que había perdido algo tremendo y ya no había vuelta atrás. Me deprimí tanto que no quería hablar, sentía en mi estómago un vacío inmenso, hasta fui al doctor para ver si había un problema gástrico pero nada. Leí en un reportaje que el amor se siente en el estomago pues yo puedo decir que es así, andaba desesperada y hasta mis amigos me veían diferente, recuerdo que me dijeron algo que aun llevo marcada en la cabeza - Ya no tienes ese brillo en los ojos como lo tenían antes-. Pues es verdad se me fue mi brillo, mi amor, mi alma, mi todo.

Salí a caminar, recorriendo cada rincón de Valdivia para distraerme, y aunque parezca sicótico, cuando veía parejas besándose cambiaba de camino, no quería ver a nadie amándose por que mi pena era más importante. De apoco fui pensando en otras cosas que no eran solo en mi desesperanza, si no en la belleza del lugar, me desconecté de toda dolencia mirando desde el puente Pedro de Valdivia los ríos que cruzan la ciudad, sentía que me estaba sanando y hasta andaba más feliz, conversé con mucha gente pero no de mi vida, si no les preguntaba sus historias.

Un día llegué al Jardín Botánico de la Universidad Austral, era maravilloso ver los distintos árboles que poseía el jardín. Caminé sacando fotos y admirando todo lo que me rodeaba hasta que me di cuenta que estaba completamente sola y empecé a sentir una extraña sensación de soledad y nuevamente ese dolor de estómago que empezó a hacerse cada vez más fuerte, tenía unas ganas tremendas de llorar, miré a todos lados como si hubiera sido un terremoto me aferré a un árbol inmenso, muy alto y grande y comencé a llorar, lloré casi a gritos, lloré tanto que sentía el cuello de mi ropa húmeda, mis brazos se estaban cansando de estar en esa posición intentando unir mis manos en ese árbol que era majestuoso, sentía las hormigas caminando por mi piel, mi cara estaba apretada contra el tronco, quería dejarme marcada con sus relieves añosos, me aferré como esperando que ese árbol bajara sus ramas y me recogiera solo para mecerme amorosamente en el cielo, quería que se moviera, que también me apretara tanto como lo estaba haciendo yo, mi llanto era como de una niña me faltaba el aire y gimoteaba haciendo pucheros, lentamente y gracias a las mordeduras de las hormigas empecé a soltar el árbol, sentía mi cara ardiendo, mis brazos estaban adoloridos y llenos de bichitos que empecé a sacudirme cuidadosamente no encontré justo matarlos si era yo la responsable de invadir su espacio, me sequé las lágrimas y me limpié con la polera y el resto de agua mineral que me quedaba en la botella y me senté a admirar a ese gran pañuelo de lágrimas que estaba frente a mi, le di las gracias por sacarme esta pena y sentí un alivio en el alma, ese árbol de verdad me sanó el corazón y mi estómago pensé.

De vuelta en Santiago, ya no sentía esa angustia que me estaba consumiendo, llegué con un optimismo increíble y solo quería continuar con mi vida, sola, alegre y fuerte gracias a ese árbol del sur. Y les dejo un consejo: El tiempo lo cura todo pero si recorres el sur de Chile y sientes una gran pena o necesitas un apoyo, aférrate a un árbol solo para sentir la vida que crece en un testigo del tiempo.

No juegues en un cementerio

Era verano, el calor consumía las cabezas que a esa altura ya nadie pensaba correctamente, cabros chicos de 12 años en plena época de vacaciones, cualquier cosa era buena para pasar un buen rato. Como vivían cerca del Cerro blanco había muchos lugares para ir a entretenerse, pero no se les ocurrió nada mejor que ir al cementerio metropolitano para jugar.

Partieron en sus bicicletas echando carreras, las niñas iban corriendo detrás de ellos, era un grupo de cinco, tres chicas y dos chicos.

Al llegar se asustaban entre ellos, empujándose, haciendo muecas para asustar a las niñas y se reían a carcajadas, así estuvieron jugando entre las tumbas y flores secas, mirando las esculturas y mausoleos, también leyendo las lápidas, hasta que empezó el crepúsculo y a refrescar la calurosa tarde.

Notaron que en una tumba había pegada con cemento una moneda antigua, el más travieso de los chicos, la rompió hasta que sacó la moneda, otros que eran más intrusos se llevaron un hueso que encontraron, no sabían si era de un humano ya que era muy pequeño, sin saber que nunca, pero nunca hay que llevarse algo de un cementerio.

Al llegar a sus casas, obviamente no contaron de la aventura a sus papás ya que sabían que era un reto seguro pero si guardaron muy bien sus tesoros, el que se había llevado el huesito, lo guardó en el velador, mientras que el de la moneda lo guardó en un escondite en el patio y se fueron a dormir tranquilamente, pero esa noche iba a ser la más larga de todo ese verano.

Ya estaba entrando en el sueño cuando el niño sintió un golpe en el velador, pensó que era su gato que andaba jugando y no le dio importancia, hasta sintió cuando saltó a su cama para acurrucarse en los pies como siempre lo hacía, se dio media vuelta y quedó profundamente dormido.

Al amanecer, su padre siempre se despedía con un beso en la frente antes de irse a trabajar, al momento de entrar vio una oscuridad extraña en la habitación del niño a esa hora ya el sol estaba empezando a salir, al pender la luz, vio que toda la habitación estaba pintada de un color ocre con pequeñas manos del porte de un niño de 3 años, las manitos estaban en las paredes, en el techo, en el suelo, de un grito el padre despertó al pequeño, y le preguntó que había hecho, el niño a mirar no lo podía creer, le decía llorando que no había hecho eso, pero el padre no le creyó y lo mandó a limpiar todo eso antes de la hora de almuerzo o si no el castigo sería peor.

Entre sollozos el niño limpió la habitación, se la mostró a la mamá y confirmó que estaba todo limpio y esperaron al padre para que viera el trabajo que había realizado, faltaban pocos minutos para que llegara, así que el chico se fue a esperar a su papá a la entrada de la casa mientras la madre cocinaba, al llegar lo llevó corriendo de la mano para mostrarle que había limpiado todo pero ¡sorpresa! En menos de 15 minutos las manitos pintadas estaban en toda la habitación incluso ahora en los muebles, la ventana y puerta de la habitación, quedaron congelados, el padre no entendía y la mamá se repetía una y otra vez que el niño había dejado todo limpio, hasta que el papá dijo: “esto debe ser brujería” . El chico en un instante de iluminación pensó que podía ser del huesito que había traído desde el cementerio, y lo comentó, el reto fue gigantesco, tuvieron que agarrar el famoso huesito lo fueron a dejar más o menos donde lo había tomado por que no se acordaba de donde era.

Pensaron que todo había terminado, pero al llegar a la casa, los muros externos de la casa estaban nuevamente las marcas, todas a la altura de las rodillas del padre, todas rodeando la casa, todas de color ocre, pintaron dos semanas seguidas y seguían saliendo, hasta que llamaron aun cura, bendijeron la casa y todo acabó, pero el papá de familia dejó una manito en la entrada para acordarse de ese pequeño fantasma que los fue a visitar, “total era solo un niño y no sabía que lo hacía”.

Niebla

Era casi de madrugada, estaba sola por que no quiso venirse con sus amigos, y quería seguir pinchando con el chico que había bailado toda la noche.

En el norte de Chile, es costumbre que en las madrugadas casi cuatro de la mañana hay mucha niebla; le dicen la camanchaca, es tan espesa que no se puede mirar mas allá de dos pisadas adelante. Ella sabía que a penas vería donde está su casa pero como el encuentro era más importante, eso no le susto.

Principió a caminar, firme mirando el suelo para no caer a un oyó o tropezar con alguna piedra. El silencio en la niebla es sobrecogedor, solo se siente los pasos, la respiración y el sonido cae en seco. Se dio cuenta que estaba caminado demasiado para llegar y no avanzaba mucho, se acercó a una reja para observar cuanto más le faltaba, pero no reconoció nada. Siguió caminando con preocupación ya que ninguna parte le parecía familiar su respiración estaba cada vez más agitada.

Ya nada era reconocible, todo rastro de civilización desaparecía, se devolvió para preguntar en alguna casa pero ya no había camino, veredas, luces o rejas de colores para identificar algo, nada existía, todo era obscuridad, grito fuerte para ver si alguien salía en su ayuda pero fue en vano, no se oía nada, excepto su desesperada respiración.

Se quedó quieta, mantuvo su aliento repentinamente sintió un fuerte empujón, luego un golpe, miraba aterrada de donde provenían esos ataques pero no veía nada. Comenzó agitar los brazos tratando de disipar la niebla, tratando de defenderse como si eso sirviera de algo, pero cada vez los golpes fueron empeorando, hasta que sintió una mordedura en su pierna, con el bolso intento defenderse pero no veía quien era el agresor, ya era demasiado tarde, sentía como su cuerpo ardía de las mordeduras de ese extraño animal, hasta ya no sentir nada. Todo se desvaneció.

Durante la tarde del día siguiente encontraron el cuerpo destrozado de una joven en el desierto, según lo que indicaba la policía, fueron mordeduras de perros los que dieron muerte a la muchacha, es lo que les dijeron a los familiares y noticieros, pero el reporte entregado por el Servicio Medico Legal y el cual nunca dieron a conocer para no realizar investigaciones, ni provocar alerta en la población, informaron que las mordeduras eran de seres humanos, pero muy pequeños, como mordeduras de niños, los cuales tenían excesiva fuerza para desgarrar la carne, no quisieron saber la verdad, si fueron perros, duendes o quien sabe, quizás pequeñas almas de abortos que ocurren tanto en el norte de chile y que están deseosas de vida.

Crónica Periodística

Los pobladores de una típica ciudad de Macedonia con sus típicos suplementos, comenzaron a estremecerse por las notas de un audaz reportero, el cual realizaba periodismo investigativo comenzó a seguir un caso que tenía a muchos intrigados.

En esa ciudad estaban ocurriendo una serie de muertes de ancianas con iguales características, todas mayores de 60 años, vecinas, dueñas de casa, y con muy poca educación, las cuales fueron torturadas con objetos calientes, violadas, amarradas con cables de teléfono, estranguladas hasta desfigurar el cuello y las facciones del rostro, descuartizadas y envueltas en bolsas de basura se encontraron en basureros ilegales.

El periodista abordó la investigación sobre esos sucesos cuanto ya habían encontrado tres cuerpos, que se caracterizaban por la crueldad y violencia. Él en su afán de dar a conocer esta macabra historia, describía en sus comentarios lo informado por la policía y lo que él encontraba en el sitio del suceso y por la morbosidad de la gente, el diario vendía montones.

Cuando habían ocurrido ya cinco asesinatos, la investigación estaba a punto de dar con el asesino según lo anunciado por el cronista, prometió al otro día dar a conocer el nombre del brutal sicópata. Todos esperaban ese día el diario para saber el nombre del maldito, pero la ciudad se despertó con otro horror, el sagaz periodista se había suicidado.

Acá viene lo bueno

¿Por qué?...

El sicópata era el periodista. Según la policía, había demasiadas evidencias que ni ellos habían encontrado y él lo anunciaba en sus notas, además las características de las ancianas eran similares a la madre del periodista, con quien no tenía muy buenas relaciones y se desquitaba matando a quien se parecía a su progenitora. El día de su última publicación, ya sabía que lo habían encontrado, fue así como escribió su última nota periodística.

viernes, 13 de mayo de 2011

La espera

Se nota que su cabello está teñido y lo cubre con un sombrero de lana no muy acorde a su frágil y menuda figura, pareciera que está hace mucho rato en ese lugar, pero no es así por que se ubica donde nadie la pueda pasar a llevar.

Hace frio, se frota las manos para mantener algo el calor. Enciende un cigarro sin dejar de mirar la calle estado, el encendedor alumbra levente sus facciones, se nota preocupada.

Espera, mira su reloj, busca en su bolso, mira el celular, como si haciendo esas cosas apurara en algo a la persona que está esperando, pero nada pasa, esa magia no sirve.

Mientras fuma su paciencia se va con el humo, está inquieta, camina un poco para esquivar el tiempo que pasa sin tregua, vuelve a su lugar de partida. ¿A quién espera?. Sigue mirando, lleva sus manos a los labios quizás busca calor en sus labios tibios o quizás añora tanto besar a esa persona que tanto espera que prueba su suave boca.

El cigarro se acaba, lo bota con rabia, vuelve a mirar con la esperanza de que aparezca pronto, pero eso no ocurre, solo un mar de gente desconocida la cubre de mi vista y la devuelve para ver que lentamente baja los hombros, dando a entender que fue derrotada por la impaciencia, se da media vuelta y se va.

Yo la observo hasta que la pierde nuevamente en el mar de gente que transita por calle estado, para dar mi propia batalla a esa larga espera..

El Encuentro

Yo trabajo en la Fac. de Artes donde se salen muchos artistas que se perfeccionan en el extranjero. Una de esas alumnas cuyo nombre queda en el aire, se ganó una beca para ir a Alemania por su talento en pintura y como buena alumna de la Chile, fue a carretear con sus compañeros un fin de semana.

Había como en todo carrete (no por que sean alemanes no carretean como nosotros) había tragos, comida y especialmente muchos minos rubiecitos lo que para ella era como estar en el Edén, y sobresalía de entre tanta cabeza de pichi, por que ella es morena. Pasaron las horas hasta que bailando, bailando conoció a un guapo german y obviamente haciendo patria ella atinó de lo lindo, tanto que hasta pensó en irse esa noche con él, pero sus deberes universitarios se lo impidieron. Quedaron de acuerdo juntarse otro día para finiquitar tanta pasión desatada esa noche.

Al otro día (te reirás por que hago el gesto de menemene), se levantó para entregar un trabajo en la U, y con horror se dio cuenta que en la boca tenía unos horribles granos, muy asustada partió a la asistencia estudiantil donde la derivaron al hospital. Una vez allí, el doctor la examinó con demasiada curiosidad, fue tanto que convocó a dos doctores más para ver esos granos que le brotaban cada vez con más fuerza. El doctor luego, de entregó unos medicamentos y le solicitó que dijera todo lo que se había llevado a la boca hace dos días atrás. Ella, como chica buena coloco todo lo que había comido, bebido e incluyó también ese encuentro furtivo. Le pidieron que diera los antecedentes del hombre que había besado esa noche y ella entregó la dirección y teléfono del tipo.

Y acá viene lo bueno...

Los doctores informaron a la policía de este caso y al tipo lo arrestaron

¿Por qué?...

Los granos que tenía la chica eran una bacteria que se desarrolla en cadáveres, el hermoso aleman era necrofilico (tenía sexo con muertos) y en su casa se le encontraron dos cuerpos inertes de mujeres y ella, esa noche, iba a ser la tercera...