Camina siempre mirando el suelo, no levanta la cabeza para mirar a su alrededor, solo mira los zapatos de la gente que pasa por su lado, ella es como el tiempo, solo pasa. Sus pisadas ya no son seguras, ni sus manos son fuertes, solo van al lado de sus muslos balanceándose al compas de su caminar. Sabe lo que viene pero simplemente trata de no pensar, debe seguir caminado hacia su destino ya trazado lentamente.
Hacía ya un par de años que ella se sentía muy mal, eran interminables las noches en que ella lloraba y añoraba al amor de su vida, lo inexplicable es que ese amor estaba justo a su lado, recostado viendo televisión sin saber que ella estaba sufriendo por la necesidad de pasión y ternura. Simplemente dejaba que lo cotidiano fuera matando todo vestigio de amor que alguna vez sintieron ambos.
Al llegar a la puerta de su casa se quedó unos momentos para tomar aire, hacía mucho frio y su respiración se transformaba en pequeños vahos de vapor expulsados lentamente de su boca. Durante todo su recorrido a su hogar no había levantado al cabeza, era hora de enfrentar, era su última vez, era hora de avanzar.
La luz de la puerta le indicó que ya estaba en casa abrió lentamente y efectivamente su figura alta se empinaba hacia ella, no hubo un saludo, no hubo ni un roce, simplemente ella se posó delicadamente en una silla casi a la puerta de salida para decir con voz fuerte y gigante “ya no puedo más”. Él con sus ojos grandes no entendía la actitud menos lo que ella le decía. Nuevamente repitió “ya no puedo más”, continuó después de tragar un poco de saliva, ”nuestro tiempo ya ha pasado, ya no puedo más, solo quiero estar tranquila y descansar”, y como siempre comenzó la vorágine de culparse mutualmente, de escupir a la cara más dolorosas frases de desamor y odio. En un pequeño sosiego ella reflexionó y tomó su rumbo nuevamente, tenía que finiquitar todo, terminar de una vez esta angustia.
Le dio la espalda para no verle la cara una vez que le dijera su decisión, tragó un poco de saliva y pausadamente dijo: “Esto ya se terminó” y cerró sus ojos dando un suspiro de alivio. Él con la ira a flor de piel tomó lo primero que encontró a mano, un largo jarrón de vidrio, lo quebró, con el golpe del vidrio ella giró todo en cámara lenta para ver a ese ser que amó tanto abalanzarse con una cara que jamás vio antes. Sintió un apretón en su pecho, sangre, un vidrio y la mano del hombre que tantas veces recorrió su cuerpo con ternura. Levantó la mirada y solo podía a ver a otra persona que no era con quien compartió tantos años, tantos recuerdos. Esa persona ya no estaba y solo era un demonio encarnado. Sintió en la tibieza del momento un sueño placentero, cayó al suelo para descansar un poco y nuevamente repitió su meta: “nuestro tiempo ya pasó, todo terminó es hora de avanzar” para finalmente morir con la esperanza de que en otra vida todo será mejor.
Cuentera
Cuento cuentos, algunos contados otros creados. La idea es contar.
jueves, 2 de junio de 2011
jueves, 26 de mayo de 2011
Ouija
En el minuto recordó el día que comenzó todo. Estaba de vacaciones con los compañeros de curso y fue un chico que se le ocurrió jugar la ouija. Algunos estaban preocupados por lo que iban hacer y los otros veían en tono de broma y juego algo que era realmente peligroso. Jóvenes que no saben donde se meten y por hacerse los valientes, terminan muy mal.
Comenzaron haciendo un círculo con letras del abecedario, luego colocaron un platillo blanco sin manchas ni dibujos y dibujaron en una parte una flecha para indicar la letra que querían apuntar los espíritus. Cuatro velas blancas rodeaban el círculo y entre ellas, aparecían cuatro manos posando sus dedos índices en el platillo. Comenzaron a preguntarse a quién llamarían, entre bromas invocaron a Arturo Prat, Bernardo O’higgins, pero nada resultaba. Hasta que a él se le ocurrió invocar al conserje del colegio que andaba con unos bototos militares rotos y había fallecido hace muy poco, pero después de dar la idea se arrepintió, pero ya era tarde, comenzaron a invocarlo desde el más allá sin tener respuesta de nada, así pasaron la noche, entre tragos y sin ningún movimiento, solo bromas entre ellos para asustarse, se fueron a dormir casi de madrugada.
Ya terminaron la vacaciones, volvieron cada uno descansados y relajados a sus casas, pero por alguna razón él sentía que llevaba más que recuerdos, era una sensación de cansancio, casi de ahogo que no lo dejaba tranquilo desde ese día de la ouija. Pensó que era por fumar mucho, así que dejó de fumar por tres días, no funcionó, se sentía igual, iría al doctor más adelante.
Llegó a su habitación, arrendaba una pieza en un cité capitalino, estaba todo desordenado, así lo había dejado antes de salir, procuró descansar un poco antes de ponerse a ordenar. Respiraba profundo, el cansancio no se quitaba.
Agarró la cámara para ver las cosas que había grabado durante esos días con los amigos, risas, tallas, todo un festín de chistes entre asados y salidas nocturnas. Lo había pasado estupendo. Un fuerte golpe lo incorporó de la silla, sin querer en vez de apretar pausa apretó grabar y dejó su cámara sobre la mesa, se había caído una taza de una repisa, estaba quebrada. Comenzó a acomodar las cosas hasta que cayó en cuenta que ordenaba y ordenaba pero la habitación seguía de la misma forma. Prefirió salir por un momento para despejarse y volver a la tarea de ordenar.
Cuando volvió se acordó de su cámara, notó que había grabado sobre su preciado recuerdo y retrocedió para volver a ver hasta donde había borrado, mientras miraba la pantalla notó que en la silla del comedor había una silueta sentada, no se notaba mucho, siguió retrocediendo y esa sombra se movía lentamente como balanceándose en la silla, hasta que llegó a la parte donde él sale de la habitación. La sombra se paraba y caminaba hacia donde había salido él, en retroceso veía como él tomaba su chaqueta y la sombra lo miraba atentamente hasta caminar detrás cuando se paró para ir a ver lo que se había caído, puso pausa, le tiritaban las manos. Lentamente se dio vuelta para fijarse se había algo detrás de él pero no había nada. Se le ocurrió colocar grabar nuevamente y mirar a través de la cámara donde estaba la sombra que lo siguió. Comenzó a girar sobre si mismo lentamente hasta que justo a su izquierda una figura larga, casi transparente de un color de humo estaba mirándolo. Bruscamente se incorporó y saltó hacia atrás como para salvarse pero no había nada. Puso su lente hacia donde había encontrado la sombra pero ya no estaba, casi frenéticamente buscaba en la habitación con la cámara donde se encontraba esa cosa hasta que diriguió su lente hacia el frente y esa figura se le estaba acercando mientras él daba pasos hacia atrás, se topó con la pared, ya no había escape, la silueta ya estaba sobre él, tan cerca que se le acababa el aire, se sentía sofocado dejó caer la cámara al suelo.
Sus amigos asistieron muy tristes al funeral, dijeron que había muerto por una infección respiratoria, un resfrío mail cuidado desde el paseo, dos de sus amigos se pusieron de acuerdo para ir a retirar las cosas a su pieza. Cuando entraron y comenzaron a embalar sus cosas encontraron la cámara en un rincón.
Con curiosidad miraron el video grabado, salían ellos en su último viaje juntos, hasta que la pantalla se colocó negra, de pronto comenzó la grabación de la habitación y se escuchaba la respiración de su amigo muy agitada, la habitación se veía vacía, hasta que la imagen mostró el piso y la caída de esta al suelo mostrando como última escena, las zapatillas de su amigo y unos bototos militares que se acercaron para volver a negro y terminar la filmación.
Comenzaron haciendo un círculo con letras del abecedario, luego colocaron un platillo blanco sin manchas ni dibujos y dibujaron en una parte una flecha para indicar la letra que querían apuntar los espíritus. Cuatro velas blancas rodeaban el círculo y entre ellas, aparecían cuatro manos posando sus dedos índices en el platillo. Comenzaron a preguntarse a quién llamarían, entre bromas invocaron a Arturo Prat, Bernardo O’higgins, pero nada resultaba. Hasta que a él se le ocurrió invocar al conserje del colegio que andaba con unos bototos militares rotos y había fallecido hace muy poco, pero después de dar la idea se arrepintió, pero ya era tarde, comenzaron a invocarlo desde el más allá sin tener respuesta de nada, así pasaron la noche, entre tragos y sin ningún movimiento, solo bromas entre ellos para asustarse, se fueron a dormir casi de madrugada.
Ya terminaron la vacaciones, volvieron cada uno descansados y relajados a sus casas, pero por alguna razón él sentía que llevaba más que recuerdos, era una sensación de cansancio, casi de ahogo que no lo dejaba tranquilo desde ese día de la ouija. Pensó que era por fumar mucho, así que dejó de fumar por tres días, no funcionó, se sentía igual, iría al doctor más adelante.
Llegó a su habitación, arrendaba una pieza en un cité capitalino, estaba todo desordenado, así lo había dejado antes de salir, procuró descansar un poco antes de ponerse a ordenar. Respiraba profundo, el cansancio no se quitaba.
Agarró la cámara para ver las cosas que había grabado durante esos días con los amigos, risas, tallas, todo un festín de chistes entre asados y salidas nocturnas. Lo había pasado estupendo. Un fuerte golpe lo incorporó de la silla, sin querer en vez de apretar pausa apretó grabar y dejó su cámara sobre la mesa, se había caído una taza de una repisa, estaba quebrada. Comenzó a acomodar las cosas hasta que cayó en cuenta que ordenaba y ordenaba pero la habitación seguía de la misma forma. Prefirió salir por un momento para despejarse y volver a la tarea de ordenar.
Cuando volvió se acordó de su cámara, notó que había grabado sobre su preciado recuerdo y retrocedió para volver a ver hasta donde había borrado, mientras miraba la pantalla notó que en la silla del comedor había una silueta sentada, no se notaba mucho, siguió retrocediendo y esa sombra se movía lentamente como balanceándose en la silla, hasta que llegó a la parte donde él sale de la habitación. La sombra se paraba y caminaba hacia donde había salido él, en retroceso veía como él tomaba su chaqueta y la sombra lo miraba atentamente hasta caminar detrás cuando se paró para ir a ver lo que se había caído, puso pausa, le tiritaban las manos. Lentamente se dio vuelta para fijarse se había algo detrás de él pero no había nada. Se le ocurrió colocar grabar nuevamente y mirar a través de la cámara donde estaba la sombra que lo siguió. Comenzó a girar sobre si mismo lentamente hasta que justo a su izquierda una figura larga, casi transparente de un color de humo estaba mirándolo. Bruscamente se incorporó y saltó hacia atrás como para salvarse pero no había nada. Puso su lente hacia donde había encontrado la sombra pero ya no estaba, casi frenéticamente buscaba en la habitación con la cámara donde se encontraba esa cosa hasta que diriguió su lente hacia el frente y esa figura se le estaba acercando mientras él daba pasos hacia atrás, se topó con la pared, ya no había escape, la silueta ya estaba sobre él, tan cerca que se le acababa el aire, se sentía sofocado dejó caer la cámara al suelo.
Sus amigos asistieron muy tristes al funeral, dijeron que había muerto por una infección respiratoria, un resfrío mail cuidado desde el paseo, dos de sus amigos se pusieron de acuerdo para ir a retirar las cosas a su pieza. Cuando entraron y comenzaron a embalar sus cosas encontraron la cámara en un rincón.
Con curiosidad miraron el video grabado, salían ellos en su último viaje juntos, hasta que la pantalla se colocó negra, de pronto comenzó la grabación de la habitación y se escuchaba la respiración de su amigo muy agitada, la habitación se veía vacía, hasta que la imagen mostró el piso y la caída de esta al suelo mostrando como última escena, las zapatillas de su amigo y unos bototos militares que se acercaron para volver a negro y terminar la filmación.
Agua
Ya no quedaba nadie en casa, se habían ido todos y el lugar parecía muerto después de la gran inauguración que se le ocurrió hacer para su nueva vida. Casa nueva y vida nueva, pensó. Comenzó a ordenar todo, recordando momentos en cada vaso sucio de recogía y las carcajadas de las tallas que hacían sus amigos por cada plato acumulado.
Con todo limpio en el comedor, ya era hora de ir a la cocina y lavar todo. Abrió la llave, se arremangó las mangas y enjugó con lava lozas la esponja, en ese instante notó algo raro, cerró la llave bruscamente, dejó de respirar para tomar más atención, sentía una presencia que la miraba desde la puerta, giró para ver pero no encontró nada. Continuó con su labor con esa sensación de no estar sola, pero no prestó más atención creía que era el cansancio y el vino que ya estaba haciendo efecto.
Ahora si estaba todo en orden y era hora de descansar, le gustaba andar a oscuras para atraer más rápido el sueño, al cruzar el pasillo e ir a su pieza nuevamente notó la presencia pero ahora acompañado de un inmenso frio, buscó un interruptor en la pared, pero al tocar sintió agua que recorría la muralla, recorrió más rápido la pared hasta prender la luz pero al mirar la muralla estaba seca, se miró sus manos y las tenía húmedas con agua sucia, como con barro. Revisó de arriba abajo para ver si había una filtración y donde pudo haberse ensuciado, pero nada, tampoco pudo haberse ensuciado después de lavar la loza, por que se había secado, apagó nuevamente la luz y extrañada por lo ocurrido.
Ya en su habitación solo quería dormir, ya era bastante tarde, casi las 3:30 de la madrugada y no quería volver a pensar en la rara situación, así que cerró los ojos para sumirse en el sueño, pero escuchó agua corriendo, como una llave mal cerrada, se levantó hastiada y al pisar el suelo estaba inundado, casi hasta las rodillas, prendió la lámpara y estaba todo seco pero sus pies estaban húmedos y con barro. Comenzó a respirar agitado, un frio terror comenzó a recorrer su espalda, eso no estaba bien. Lentamente se levantó de la cama, las luces comenzaron a parpadear y en cada parpadeo de oscuridad sentía que el agua en sus pies aumentaba. Corrió hasta el living para buscar un teléfono y pedir ayuda en ese instante se cortó completamente la luz y el agua ya la sentía hasta su cintura. Estaba horrorizada, intentaba caminar hasta la puerta pero un barro espeso no la dejaba avanzar, comenzó a gritar y entre más gritaba pidiendo auxilio más hacía que subiera el nivel del agua, tanto que ya le llegaba hasta el cuello. Sintió que golpeaban la puerta, alguien venía en su auxilio, y suplicó a gritos que la salvara que se estaba ahogando, estiró las manos con la esperanza de ser salvada.
Un hombre entro derribando la puerta pero no encontró a nadie, buscó por todas partes hasta que llegó al baño y en la tina, una hermosa mujer con los ojos abiertos yacía muerta ahogada.
Con todo limpio en el comedor, ya era hora de ir a la cocina y lavar todo. Abrió la llave, se arremangó las mangas y enjugó con lava lozas la esponja, en ese instante notó algo raro, cerró la llave bruscamente, dejó de respirar para tomar más atención, sentía una presencia que la miraba desde la puerta, giró para ver pero no encontró nada. Continuó con su labor con esa sensación de no estar sola, pero no prestó más atención creía que era el cansancio y el vino que ya estaba haciendo efecto.
Ahora si estaba todo en orden y era hora de descansar, le gustaba andar a oscuras para atraer más rápido el sueño, al cruzar el pasillo e ir a su pieza nuevamente notó la presencia pero ahora acompañado de un inmenso frio, buscó un interruptor en la pared, pero al tocar sintió agua que recorría la muralla, recorrió más rápido la pared hasta prender la luz pero al mirar la muralla estaba seca, se miró sus manos y las tenía húmedas con agua sucia, como con barro. Revisó de arriba abajo para ver si había una filtración y donde pudo haberse ensuciado, pero nada, tampoco pudo haberse ensuciado después de lavar la loza, por que se había secado, apagó nuevamente la luz y extrañada por lo ocurrido.
Ya en su habitación solo quería dormir, ya era bastante tarde, casi las 3:30 de la madrugada y no quería volver a pensar en la rara situación, así que cerró los ojos para sumirse en el sueño, pero escuchó agua corriendo, como una llave mal cerrada, se levantó hastiada y al pisar el suelo estaba inundado, casi hasta las rodillas, prendió la lámpara y estaba todo seco pero sus pies estaban húmedos y con barro. Comenzó a respirar agitado, un frio terror comenzó a recorrer su espalda, eso no estaba bien. Lentamente se levantó de la cama, las luces comenzaron a parpadear y en cada parpadeo de oscuridad sentía que el agua en sus pies aumentaba. Corrió hasta el living para buscar un teléfono y pedir ayuda en ese instante se cortó completamente la luz y el agua ya la sentía hasta su cintura. Estaba horrorizada, intentaba caminar hasta la puerta pero un barro espeso no la dejaba avanzar, comenzó a gritar y entre más gritaba pidiendo auxilio más hacía que subiera el nivel del agua, tanto que ya le llegaba hasta el cuello. Sintió que golpeaban la puerta, alguien venía en su auxilio, y suplicó a gritos que la salvara que se estaba ahogando, estiró las manos con la esperanza de ser salvada.
Un hombre entro derribando la puerta pero no encontró a nadie, buscó por todas partes hasta que llegó al baño y en la tina, una hermosa mujer con los ojos abiertos yacía muerta ahogada.
Silueta
La noche estaba fresca, el inmenso calor azotaba la ciudad durante el día, y en la noche era especial para refrescar la mente y el alma sedienta. A esa hora no había ni un alma despierta, todas las luces de las casas estaban apagadas, solo existía la iluminación pública, y uno que otro auto. Se dio cuenta que en una esquina se apagaba y prendía la luz, estaba malo el poste, fue en ese momento que sintió que un escalofrío invadía su espalda, se quedó pegado mirando esa esquina que formaba una cruz perfecta desde su visión. Era inquietante ver como parpadeaba luego se oscurecía por largo rato para luego volver a prender por escasos segundos. Extrañamente en esa esquina no hay casas, solo paredes de las fábricas. Pensó que si a alguien lo asaltaban en ese lugar no podía pedir auxilio ya que no había nadie ni nada, solo unos garabatos de gratifis mal dibujados, y el poste malo que no paraba de tilintear.
Obnubilado por esa imagen por el movimiento oscilante y poco rítmico de la luz que iba y venía descubrió una imagen oculta bordeando la esquina, una silueta mínima y mustia que se asomaba cada vez que la luz estaba apagada y desaparecía al sentir la luz amarilla una silueta blanca, como un humo, sin definiciones. No podía fijar muy bien la mirada por que es relativamente lejos, trataba de enfocar bien y hasta forzar la vista para mirar qué era eso que se ocultaba en la sombra, tan esquiva, lo único que se provocaba era hacer llorar sus ojos y sentir un profundo sueño.
Ya era demasiado tarde, casi las cuatro de la mañana y tenía que descansar un poco, terminó de fumar su cigarrillo y se fue a su habitación para dormir, pero con la sensación de que algo lo seguía, sentía un peso en su espalda y un frío extraño para esta época del año. Sus pies comenzaron a sentirse pesados, y la habitación no podría llegar nunca, cada paso que daba era como si estuviera caminando hacia atrás, su lengua estaba arenosa, traposa, sus hombros comenzaron a deshacerse, los sentía casi topando el suelo, y al intentar levantar la cabeza para abrir la puerta de su habitación, no podía, solo podía ver la mitad de la puerta y en la parte superior, nuevamente vio esa silueta colgada en el marco de la puerta observando su deplorable estado, sus ojos se abrieron con horror y aun así de cerca no podía observar qué cosa era eso, solo se veía el mismo humo blanco en forma casi humana que colgaba como una lagartija desde arriba de la puerta, quería gritar, pedir auxilio, pero nada salía de su boca y solo sentía un peso inmenso que cada vez lo obligaba a arrodillarse.
No recuerda en qué momento topó su cara con el suelo, intentaba de todas las maneras poder mirar a ese espíritu, pero cada vez su cuerpo estaba más enmudecido solo sus párpados se podían mover e intentaba nuevamente forzar la vista para mirar fijamente el espectro pero todo era en vano, su cuerpo se deshacía, se aplastaba contra el suelo. Sentía como cada hueso se quebraba y cada vena explotaba por un peso inexistente, su mandíbula ya estaba fuera de lugar, y lo último que pudo ver era ese humo que se giraba en si mismo como divirtiéndose con ese espectáculo para, finalmente, romper su cráneo como una nuez. Todo se inmovilizó, ni el aire fresco que entraba por la ventana movía las cortinas, luego, lentamente el movimiento volvió al lugar primero una brisa suave y el oscilar de las cortinas, luego el segundero del reloj, hasta el movimiento lento y sereno de la sangre que corría desde el cuerpo del malogrado hombre.
Pasaron días antes de encontrar el cuerpo aplastado de ese pobre hombre, nadie supo el motivo, dijeron que fue asesinato y que lo aplastaron con algún mueble, pero nunca explicaron que tipo de mueble.
Obnubilado por esa imagen por el movimiento oscilante y poco rítmico de la luz que iba y venía descubrió una imagen oculta bordeando la esquina, una silueta mínima y mustia que se asomaba cada vez que la luz estaba apagada y desaparecía al sentir la luz amarilla una silueta blanca, como un humo, sin definiciones. No podía fijar muy bien la mirada por que es relativamente lejos, trataba de enfocar bien y hasta forzar la vista para mirar qué era eso que se ocultaba en la sombra, tan esquiva, lo único que se provocaba era hacer llorar sus ojos y sentir un profundo sueño.
Ya era demasiado tarde, casi las cuatro de la mañana y tenía que descansar un poco, terminó de fumar su cigarrillo y se fue a su habitación para dormir, pero con la sensación de que algo lo seguía, sentía un peso en su espalda y un frío extraño para esta época del año. Sus pies comenzaron a sentirse pesados, y la habitación no podría llegar nunca, cada paso que daba era como si estuviera caminando hacia atrás, su lengua estaba arenosa, traposa, sus hombros comenzaron a deshacerse, los sentía casi topando el suelo, y al intentar levantar la cabeza para abrir la puerta de su habitación, no podía, solo podía ver la mitad de la puerta y en la parte superior, nuevamente vio esa silueta colgada en el marco de la puerta observando su deplorable estado, sus ojos se abrieron con horror y aun así de cerca no podía observar qué cosa era eso, solo se veía el mismo humo blanco en forma casi humana que colgaba como una lagartija desde arriba de la puerta, quería gritar, pedir auxilio, pero nada salía de su boca y solo sentía un peso inmenso que cada vez lo obligaba a arrodillarse.
No recuerda en qué momento topó su cara con el suelo, intentaba de todas las maneras poder mirar a ese espíritu, pero cada vez su cuerpo estaba más enmudecido solo sus párpados se podían mover e intentaba nuevamente forzar la vista para mirar fijamente el espectro pero todo era en vano, su cuerpo se deshacía, se aplastaba contra el suelo. Sentía como cada hueso se quebraba y cada vena explotaba por un peso inexistente, su mandíbula ya estaba fuera de lugar, y lo último que pudo ver era ese humo que se giraba en si mismo como divirtiéndose con ese espectáculo para, finalmente, romper su cráneo como una nuez. Todo se inmovilizó, ni el aire fresco que entraba por la ventana movía las cortinas, luego, lentamente el movimiento volvió al lugar primero una brisa suave y el oscilar de las cortinas, luego el segundero del reloj, hasta el movimiento lento y sereno de la sangre que corría desde el cuerpo del malogrado hombre.
Pasaron días antes de encontrar el cuerpo aplastado de ese pobre hombre, nadie supo el motivo, dijeron que fue asesinato y que lo aplastaron con algún mueble, pero nunca explicaron que tipo de mueble.
miércoles, 25 de mayo de 2011
Serafín, una historia de campo
Para que vean que es de herencia, esta historia me la contó mi papá…
La familia de mi papá era muy numerosa, sus padres se casaron muy jóvenes y como en ese tiempo no existía el televisor, antes de cumplir los 10 años de matrimonio ya tenían 7 hijos, y obviamente vendrían más.
Se cuenta que “Los Pelaos”, así le decían a la familia de mi papi por sus cabellos cortos y rubios que los hacía verse como si no tuvieran pelo, les ocurrió algo extraño pero que la gente de campo sabía que ocurría a veces.
Mi abuela esperaba su octavo hijo con el cariño que tubo con los anteriores, solía descansar en un banco a la sombra de un sauce, mirando a todos con sus grandes ojos azules, retando a los desordenados y a los mayores ordenándoles hacer las cosas del hogar.
Durante la mañana mi abuela comenzó con dolores de parto, ya era tiempo de que ese pequeño bebé llegara al mundo, como siempre mi abuelo con el caballo más rápido salió en busca de la matrona, no se demoraron nada, ya que conocía el camino más corto y la manera de pedir ayuda fácilmente.
Ya tenían todo preparado, el agua caliente, los trapos limpios y la cama lista para parir, la matrona se dirigió segura al cuarto y cerró la puerta por dentro, mi abuelo y sus hijos se reunieron entorno a la mesa a esperar que se sintiera el llanto del nuevo miembro de la familia.
Mi papá recuerda que mi abuelo miraba la mesa fijamente, también tenía los ojos claros y el pelo rubio casi plateado, su mirada que siempre estaba dura y seca, ahora parecía distraída y sin fuerza, en esos casos tomaba su rosario y comenzaba a rezar pasando lentamente las cuentas de ese añoso artefacto religioso. El silencio era cortado por breves gritos de dolor de mi abuela, haciendo fuerza para que el pequeño o la pequeña saliera pronto, hasta que por fin se escuchó un llanto, pero era tan minúsculo y la partera anunció a viva voz, ¡Es un serafín!...
A mi abuelo le corrieron las lágrimas, fue a ver a mi abuela para llorar juntos a solas, los hijos no tenían permitido entrar al dormitorio y tuvieron que esperar afuera con la incertidumbre de qué era un serafín.
Ya entrada la noche mi abuelo llamó a todos y mostró al nuevo integrante de la familia, mi papá lo describió como un muñequito de porcelana más pequeño que el antebrazo, con los ojos azules muy abiertos pero que estaba tieso sin movimiento, realmente era un muñequito. Mi abuelo explicó que era un serafín, un bebé que dios enviaba a la tierra para dar bendiciones a la familia, pero que como todo ser divino, su tiempo no pasaría la semana. El pequeño bebé no lloraba mucho, comía muy poco y a penas interactuaba con sus hermanos, todos estaban preocupados mirando a qué hora o día se iba a morir.
Ya era el tercer día y al igual que Cristo lloró un poco, levantó sus bracitos y con asombro vieron como una pequeña luz surgía de su boquita para elevarse al cielo, todos quedaron atónitos, al mirar nuevamente al pequeño se dieron cuenta que murió.
Todos lloraron su partida, por muy breve que fuera, pensaban que iba a durar un poco más, pero así es la vida, los serafines solo vienen a visitar y se van. El cura del pueblo celebró la ida de este angelito y todos se rodearon de paz, un pedacito de cielo que unió a la familia en torno a una cunita por tres días.
La familia de mi papá era muy numerosa, sus padres se casaron muy jóvenes y como en ese tiempo no existía el televisor, antes de cumplir los 10 años de matrimonio ya tenían 7 hijos, y obviamente vendrían más.
Se cuenta que “Los Pelaos”, así le decían a la familia de mi papi por sus cabellos cortos y rubios que los hacía verse como si no tuvieran pelo, les ocurrió algo extraño pero que la gente de campo sabía que ocurría a veces.
Mi abuela esperaba su octavo hijo con el cariño que tubo con los anteriores, solía descansar en un banco a la sombra de un sauce, mirando a todos con sus grandes ojos azules, retando a los desordenados y a los mayores ordenándoles hacer las cosas del hogar.
Durante la mañana mi abuela comenzó con dolores de parto, ya era tiempo de que ese pequeño bebé llegara al mundo, como siempre mi abuelo con el caballo más rápido salió en busca de la matrona, no se demoraron nada, ya que conocía el camino más corto y la manera de pedir ayuda fácilmente.
Ya tenían todo preparado, el agua caliente, los trapos limpios y la cama lista para parir, la matrona se dirigió segura al cuarto y cerró la puerta por dentro, mi abuelo y sus hijos se reunieron entorno a la mesa a esperar que se sintiera el llanto del nuevo miembro de la familia.
Mi papá recuerda que mi abuelo miraba la mesa fijamente, también tenía los ojos claros y el pelo rubio casi plateado, su mirada que siempre estaba dura y seca, ahora parecía distraída y sin fuerza, en esos casos tomaba su rosario y comenzaba a rezar pasando lentamente las cuentas de ese añoso artefacto religioso. El silencio era cortado por breves gritos de dolor de mi abuela, haciendo fuerza para que el pequeño o la pequeña saliera pronto, hasta que por fin se escuchó un llanto, pero era tan minúsculo y la partera anunció a viva voz, ¡Es un serafín!...
A mi abuelo le corrieron las lágrimas, fue a ver a mi abuela para llorar juntos a solas, los hijos no tenían permitido entrar al dormitorio y tuvieron que esperar afuera con la incertidumbre de qué era un serafín.
Ya entrada la noche mi abuelo llamó a todos y mostró al nuevo integrante de la familia, mi papá lo describió como un muñequito de porcelana más pequeño que el antebrazo, con los ojos azules muy abiertos pero que estaba tieso sin movimiento, realmente era un muñequito. Mi abuelo explicó que era un serafín, un bebé que dios enviaba a la tierra para dar bendiciones a la familia, pero que como todo ser divino, su tiempo no pasaría la semana. El pequeño bebé no lloraba mucho, comía muy poco y a penas interactuaba con sus hermanos, todos estaban preocupados mirando a qué hora o día se iba a morir.
Ya era el tercer día y al igual que Cristo lloró un poco, levantó sus bracitos y con asombro vieron como una pequeña luz surgía de su boquita para elevarse al cielo, todos quedaron atónitos, al mirar nuevamente al pequeño se dieron cuenta que murió.
Todos lloraron su partida, por muy breve que fuera, pensaban que iba a durar un poco más, pero así es la vida, los serafines solo vienen a visitar y se van. El cura del pueblo celebró la ida de este angelito y todos se rodearon de paz, un pedacito de cielo que unió a la familia en torno a una cunita por tres días.
Zumbido
En las tradiciones campesinas que me contaba mi papá, una vez me anunció que si escuchaba un zumbido en el oído tenía que quedarme muy quieta, ya que era la muerte que estaba rondando por allí y hay que dejarla pasar…
El departamento era precioso, blanco con clase antigua, grandes columnas y ventanales con balcones románticos que se reflejaban en un edificio moderno lleno de espejos justo al frente, era un sueño, había trabajado tanto para comprarse un departamento a su gusto.
Mujer exitosa en la vida, pero en el amor no mucho, pasaba sola por que tenía muchos proyectos y trabajos, y ahora con su nueva adquisición debía trabajar más para darse el lujo de decorar con los objetos más exquisitos ese lugar de ensueño. Hasta el momento tenía solo una mesa de trabajo que la ubicó justo en un ventanal para trabajar con la luz de día y sentir el fresco atardecer y una cama inmensa llena de almohadas de colores, los demás muebles iría comprando de apoco.
Luego de un extenuante tarde de escribir y trabajar ya entrada la noche se fijó que en el edificio del frente había una luz prendida muy tenue, se fijó que había una silueta de una mujer vestida de blanco, ella apagó la luz para observar mejor a esa mujer, pero estaba inamovible por mucho rato, cuando comenzó a notar que se peinaba el pelo, serenamente, para dar una vuelta muy brusca como si algo la hubiera asustado y se apagó la luz, no pudo ver nada más. En ese preciso instante en que intentaba ver donde estaba esa mujer sintió un zumbido en el oído, pensó que era la presión arterial y necesitaba descansar así que se fue a dormir.
Así comenzó una rutina de espiar a esa vecina de blanco que repetitivamente realizaba la misma acción todos los días y hasta sabía de memoria el momento exacto que después del sexto cepillado de pelo, se asusta y sale corriendo para apagarse la luz, pero lo extraño es que el zumbido venía también acompañado de la escena, pero al contrario de todo lo que era ya habitual, el zumbido cada vez era más fuerte, intenso y duradero.
Por lo mismo decidió ir al doctor para ver ese zumbido extraño que sentía en la noche y ya a esa altura no la dejaba dormir hasta la madrugada, no le encontraron nada, y cada noche el zumbido ya era ensordecedor para ella, la estaba volviendo loca.
Fue así que un día se puso un vestido blanco, para salir y romper esa rutina de espiar a la vecina del frente, fue al balcón para mirar la calle, y sin darse cuenta comenzó a peinarse su larga cabellera, uno, dos, tres, cuatro, cinco y se detuvo para darse cuenta que el reflejo del edificio era ella, se asusto y salió corriendo para alejarse del balcón con el corazón acelerado a mil el zumbido la hacía gritar como una loca por el edificio, los vecinos salían a mirar para ver qué ocurría pero ella estaba ensimismada en su locura de escapar del zumbido de la imagen en ese edificio, solo quería huir.
Subió las escaleras hasta la azotea y el zumbido ya ni siquiera la dejaba oír su respiración, gritaba a todo pulmón pero el zumbido seguía agudo, punzante en su cabeza, desgarrando el cerebro haciéndolo crecer dentro del cráneo, ya no podía más, sin dar un último respiro, saltó al vacío para encontrar la paz, mientras caía su silueta blanca como una paloma volaba junto a ella, era tan placentero, si hubiera durado más tiempo… pero el silencio cayó.
El departamento era precioso, blanco con clase antigua, grandes columnas y ventanales con balcones románticos que se reflejaban en un edificio moderno lleno de espejos justo al frente, era un sueño, había trabajado tanto para comprarse un departamento a su gusto.
Mujer exitosa en la vida, pero en el amor no mucho, pasaba sola por que tenía muchos proyectos y trabajos, y ahora con su nueva adquisición debía trabajar más para darse el lujo de decorar con los objetos más exquisitos ese lugar de ensueño. Hasta el momento tenía solo una mesa de trabajo que la ubicó justo en un ventanal para trabajar con la luz de día y sentir el fresco atardecer y una cama inmensa llena de almohadas de colores, los demás muebles iría comprando de apoco.
Luego de un extenuante tarde de escribir y trabajar ya entrada la noche se fijó que en el edificio del frente había una luz prendida muy tenue, se fijó que había una silueta de una mujer vestida de blanco, ella apagó la luz para observar mejor a esa mujer, pero estaba inamovible por mucho rato, cuando comenzó a notar que se peinaba el pelo, serenamente, para dar una vuelta muy brusca como si algo la hubiera asustado y se apagó la luz, no pudo ver nada más. En ese preciso instante en que intentaba ver donde estaba esa mujer sintió un zumbido en el oído, pensó que era la presión arterial y necesitaba descansar así que se fue a dormir.
Así comenzó una rutina de espiar a esa vecina de blanco que repetitivamente realizaba la misma acción todos los días y hasta sabía de memoria el momento exacto que después del sexto cepillado de pelo, se asusta y sale corriendo para apagarse la luz, pero lo extraño es que el zumbido venía también acompañado de la escena, pero al contrario de todo lo que era ya habitual, el zumbido cada vez era más fuerte, intenso y duradero.
Por lo mismo decidió ir al doctor para ver ese zumbido extraño que sentía en la noche y ya a esa altura no la dejaba dormir hasta la madrugada, no le encontraron nada, y cada noche el zumbido ya era ensordecedor para ella, la estaba volviendo loca.
Fue así que un día se puso un vestido blanco, para salir y romper esa rutina de espiar a la vecina del frente, fue al balcón para mirar la calle, y sin darse cuenta comenzó a peinarse su larga cabellera, uno, dos, tres, cuatro, cinco y se detuvo para darse cuenta que el reflejo del edificio era ella, se asusto y salió corriendo para alejarse del balcón con el corazón acelerado a mil el zumbido la hacía gritar como una loca por el edificio, los vecinos salían a mirar para ver qué ocurría pero ella estaba ensimismada en su locura de escapar del zumbido de la imagen en ese edificio, solo quería huir.
Subió las escaleras hasta la azotea y el zumbido ya ni siquiera la dejaba oír su respiración, gritaba a todo pulmón pero el zumbido seguía agudo, punzante en su cabeza, desgarrando el cerebro haciéndolo crecer dentro del cráneo, ya no podía más, sin dar un último respiro, saltó al vacío para encontrar la paz, mientras caía su silueta blanca como una paloma volaba junto a ella, era tan placentero, si hubiera durado más tiempo… pero el silencio cayó.
Ocupante
A ella siempre le llamó la atención las cosas esotéricas, investigó bastante del desdoblamiento que se puede viajar a muchos lugares logrando que el alma salga del cuerpo y vuele hasta donde se desee. Era muy fácil para ella, solo tenía que tenderse en la cama y concentrarse hasta llegar a un punto que el cuerpo que da pegado al suelo y su mente, tan liviana como una pluma comienza a ascender hasta salir completamente.
Las experiencias eran cada vez más alucinantes, la primera vez vio su cuerpo como dormitaba en el suelo, le dio susto verse los pies luego girar y verse frente a frente pero luego se fue acostumbrando y cada vez iba más lejos, comenzó primero a levantarse, luego elevarse por la habitación, llegó un poco más allá y rodeaba la casa hasta que por fin pudo ir cada vez más lejos sin preocuparse. Llegó hasta la casa de una amiga la observó dormir y se fue, así paseaba durante las noches hasta que un día al volver se sentía muy incómoda.
Sentía su pecho muy apretado y eso le hacía sentirse muy mal, andaba de mal humor y todo le molestaba, cada viaje, el dolor era peor y el trato con la gente que la rodeaba también iba empeorando, llegó a un punto que discutía a gritos con su familia, hasta ella se desconocía por que nunca había levantado la voz, comenzó a hacer cosas que antes no hacía como fumar y deshacerse de sus amigos de años. Cada vez estaba más sola pero el cigarro la consolaba inimaginablemente.
Esa noche decidió viajar cerca y no ir tan lejos quería volver para descansar un poco más, pensaba que era eso lo que le estaba cambiando su humor, cuando volaba se sentía nuevamente ella, pensó que era su cuerpo el que le molestaba, al volver vio como una sombra se introducía en su cuerpo, al acercarse notó que se estaba comiendo una luz, y en cada bocado le dejaba espacio para que esa sombra entrara ella intentó entrar en su cuerpo pero este ser no la dejaba hasta que de tanto molestarlo se fue. Muy asustada volvió y nuevamente ese dolor de pecho que no la dejaba y sentía una rabia inmensa. Prendió su computador y comenzó a buscar información sobre el desdoblamiento para saber que le estaba ocurriendo pero no encontró nada. Había un foro donde se hablaba del tema y lo escribió para ver si alguien tenía alguna solución, decidió no volver a viajar hasta saber qué estaba ocurriendo.
Pasaron unos días y le llegó un mail anunciando: “URGENTE: no te desdobles”, abrió con susto su mail y decía lo siguiente: “Querida amiga, leí en el foto lo que te está ocurriendo y voy a comenzar explicando que con varias investigaciones se ha dicho que nosotros estamos compuestos de alma, cuerpo y espíritu, al dejar tu cuerpo, tu alma viaja, pero tu espíritu el que da la vida no puede dejar tu cuerpo o si no muere. Lamentablemente en este mundo existen almas que no han encontrado su camino y andan errantes buscando su espíritu. La sombra que viste se está apoderando de tu cuerpo comiéndose tu espíritu, te queda muy poco de vida si vuelves a salir ya no podrás volver nunca más. Firma: Tu ángel”. Esto no lo creyó y pensó que era una mala broma, no le dio importancia, solo espero un poco tiempo antes de volver intentar volar.
Una noche sintió unas ganas enormes de salir, se acordó del mail pero igual quería salir por que la sensación de volar, estar suspendida en el aire era indescriptible, cerró sus ojos, se colocó en posición y comenzó el proceso, no se dio cuenta que algo la estaba esperando pacientemente con una sonrisa.
Viajó hasta un campo sintió la brisa, los árboles, el pasto húmedo hasta que sin darse cuenta advirtió el hermoso amanecer que comenzaba a despertar la ciudad, ya era hora de volver, se le había pasado el tiempo muy rápido, pero le costaba mucho llegar como si le faltara fuerza, al llegar sintió mucha gente llorando, se asomó despacio por la ventana y vio a su familia rodeando su cuerpo que estaba pálido con la boca abierta que evidenciaba un extremo dolor. Sintió el murmullo de un tío que le explicaba a otro que la pobre joven, había tenido una noche de gran dolor y murió sin que nadie pudiera hacer algo. Demasiado tarde comprendió el mensaje, ya era otra alma que buscaría saciar su sed de vida comiéndose algún espíritu que dejen solo.
¿Quieres desdoblarte? Pues aprende como en esta página: http://www.radiestesiacongini.com.ar/desdoblamiento_astral.htm
Las experiencias eran cada vez más alucinantes, la primera vez vio su cuerpo como dormitaba en el suelo, le dio susto verse los pies luego girar y verse frente a frente pero luego se fue acostumbrando y cada vez iba más lejos, comenzó primero a levantarse, luego elevarse por la habitación, llegó un poco más allá y rodeaba la casa hasta que por fin pudo ir cada vez más lejos sin preocuparse. Llegó hasta la casa de una amiga la observó dormir y se fue, así paseaba durante las noches hasta que un día al volver se sentía muy incómoda.
Sentía su pecho muy apretado y eso le hacía sentirse muy mal, andaba de mal humor y todo le molestaba, cada viaje, el dolor era peor y el trato con la gente que la rodeaba también iba empeorando, llegó a un punto que discutía a gritos con su familia, hasta ella se desconocía por que nunca había levantado la voz, comenzó a hacer cosas que antes no hacía como fumar y deshacerse de sus amigos de años. Cada vez estaba más sola pero el cigarro la consolaba inimaginablemente.
Esa noche decidió viajar cerca y no ir tan lejos quería volver para descansar un poco más, pensaba que era eso lo que le estaba cambiando su humor, cuando volaba se sentía nuevamente ella, pensó que era su cuerpo el que le molestaba, al volver vio como una sombra se introducía en su cuerpo, al acercarse notó que se estaba comiendo una luz, y en cada bocado le dejaba espacio para que esa sombra entrara ella intentó entrar en su cuerpo pero este ser no la dejaba hasta que de tanto molestarlo se fue. Muy asustada volvió y nuevamente ese dolor de pecho que no la dejaba y sentía una rabia inmensa. Prendió su computador y comenzó a buscar información sobre el desdoblamiento para saber que le estaba ocurriendo pero no encontró nada. Había un foro donde se hablaba del tema y lo escribió para ver si alguien tenía alguna solución, decidió no volver a viajar hasta saber qué estaba ocurriendo.
Pasaron unos días y le llegó un mail anunciando: “URGENTE: no te desdobles”, abrió con susto su mail y decía lo siguiente: “Querida amiga, leí en el foto lo que te está ocurriendo y voy a comenzar explicando que con varias investigaciones se ha dicho que nosotros estamos compuestos de alma, cuerpo y espíritu, al dejar tu cuerpo, tu alma viaja, pero tu espíritu el que da la vida no puede dejar tu cuerpo o si no muere. Lamentablemente en este mundo existen almas que no han encontrado su camino y andan errantes buscando su espíritu. La sombra que viste se está apoderando de tu cuerpo comiéndose tu espíritu, te queda muy poco de vida si vuelves a salir ya no podrás volver nunca más. Firma: Tu ángel”. Esto no lo creyó y pensó que era una mala broma, no le dio importancia, solo espero un poco tiempo antes de volver intentar volar.
Una noche sintió unas ganas enormes de salir, se acordó del mail pero igual quería salir por que la sensación de volar, estar suspendida en el aire era indescriptible, cerró sus ojos, se colocó en posición y comenzó el proceso, no se dio cuenta que algo la estaba esperando pacientemente con una sonrisa.
Viajó hasta un campo sintió la brisa, los árboles, el pasto húmedo hasta que sin darse cuenta advirtió el hermoso amanecer que comenzaba a despertar la ciudad, ya era hora de volver, se le había pasado el tiempo muy rápido, pero le costaba mucho llegar como si le faltara fuerza, al llegar sintió mucha gente llorando, se asomó despacio por la ventana y vio a su familia rodeando su cuerpo que estaba pálido con la boca abierta que evidenciaba un extremo dolor. Sintió el murmullo de un tío que le explicaba a otro que la pobre joven, había tenido una noche de gran dolor y murió sin que nadie pudiera hacer algo. Demasiado tarde comprendió el mensaje, ya era otra alma que buscaría saciar su sed de vida comiéndose algún espíritu que dejen solo.
¿Quieres desdoblarte? Pues aprende como en esta página: http://www.radiestesiacongini.com.ar/desdoblamiento_astral.htm
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