Ya no quedaba nadie en casa, se habían ido todos y el lugar parecía muerto después de la gran inauguración que se le ocurrió hacer para su nueva vida. Casa nueva y vida nueva, pensó. Comenzó a ordenar todo, recordando momentos en cada vaso sucio de recogía y las carcajadas de las tallas que hacían sus amigos por cada plato acumulado.
Con todo limpio en el comedor, ya era hora de ir a la cocina y lavar todo. Abrió la llave, se arremangó las mangas y enjugó con lava lozas la esponja, en ese instante notó algo raro, cerró la llave bruscamente, dejó de respirar para tomar más atención, sentía una presencia que la miraba desde la puerta, giró para ver pero no encontró nada. Continuó con su labor con esa sensación de no estar sola, pero no prestó más atención creía que era el cansancio y el vino que ya estaba haciendo efecto.
Ahora si estaba todo en orden y era hora de descansar, le gustaba andar a oscuras para atraer más rápido el sueño, al cruzar el pasillo e ir a su pieza nuevamente notó la presencia pero ahora acompañado de un inmenso frio, buscó un interruptor en la pared, pero al tocar sintió agua que recorría la muralla, recorrió más rápido la pared hasta prender la luz pero al mirar la muralla estaba seca, se miró sus manos y las tenía húmedas con agua sucia, como con barro. Revisó de arriba abajo para ver si había una filtración y donde pudo haberse ensuciado, pero nada, tampoco pudo haberse ensuciado después de lavar la loza, por que se había secado, apagó nuevamente la luz y extrañada por lo ocurrido.
Ya en su habitación solo quería dormir, ya era bastante tarde, casi las 3:30 de la madrugada y no quería volver a pensar en la rara situación, así que cerró los ojos para sumirse en el sueño, pero escuchó agua corriendo, como una llave mal cerrada, se levantó hastiada y al pisar el suelo estaba inundado, casi hasta las rodillas, prendió la lámpara y estaba todo seco pero sus pies estaban húmedos y con barro. Comenzó a respirar agitado, un frio terror comenzó a recorrer su espalda, eso no estaba bien. Lentamente se levantó de la cama, las luces comenzaron a parpadear y en cada parpadeo de oscuridad sentía que el agua en sus pies aumentaba. Corrió hasta el living para buscar un teléfono y pedir ayuda en ese instante se cortó completamente la luz y el agua ya la sentía hasta su cintura. Estaba horrorizada, intentaba caminar hasta la puerta pero un barro espeso no la dejaba avanzar, comenzó a gritar y entre más gritaba pidiendo auxilio más hacía que subiera el nivel del agua, tanto que ya le llegaba hasta el cuello. Sintió que golpeaban la puerta, alguien venía en su auxilio, y suplicó a gritos que la salvara que se estaba ahogando, estiró las manos con la esperanza de ser salvada.
Un hombre entro derribando la puerta pero no encontró a nadie, buscó por todas partes hasta que llegó al baño y en la tina, una hermosa mujer con los ojos abiertos yacía muerta ahogada.
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