Se nota que su cabello está teñido y lo cubre con un sombrero de lana no muy acorde a su frágil y menuda figura, pareciera que está hace mucho rato en ese lugar, pero no es así por que se ubica donde nadie la pueda pasar a llevar.
Hace frio, se frota las manos para mantener algo el calor. Enciende un cigarro sin dejar de mirar la calle estado, el encendedor alumbra levente sus facciones, se nota preocupada.
Espera, mira su reloj, busca en su bolso, mira el celular, como si haciendo esas cosas apurara en algo a la persona que está esperando, pero nada pasa, esa magia no sirve.
Mientras fuma su paciencia se va con el humo, está inquieta, camina un poco para esquivar el tiempo que pasa sin tregua, vuelve a su lugar de partida. ¿A quién espera?. Sigue mirando, lleva sus manos a los labios quizás busca calor en sus labios tibios o quizás añora tanto besar a esa persona que tanto espera que prueba su suave boca.
El cigarro se acaba, lo bota con rabia, vuelve a mirar con la esperanza de que aparezca pronto, pero eso no ocurre, solo un mar de gente desconocida la cubre de mi vista y la devuelve para ver que lentamente baja los hombros, dando a entender que fue derrotada por la impaciencia, se da media vuelta y se va.
Yo la observo hasta que la pierde nuevamente en el mar de gente que transita por calle estado, para dar mi propia batalla a esa larga espera..
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