miércoles, 25 de mayo de 2011

El Cuero

Era un brujo muy conocido en el sector de Rapel, podía sacar empachos y deshacer otras brujerías que hacían mal a la gente. Siempre andaba solo, nunca se le conoció a una mujer, pero muy en el fondo, el estaba perdidamente enamorado de una china, la descubrió casualmente, una noche caminaba por la orilla del lago rapel cuando sintió a una mujer cantar. Se escondió entre los matorrales y descubrió a la criatura más perfecta que había visto, estaba bañándose en el lago, con la luna reflejándose en su húmeda espalda, su cabellera larga y negra y su piel tan blanca como la luna brillante de esa noche. Fue así que todas las noches, oculto entre las malezas, esperaba la joven quien llegaba puntual a las once de la noche para darse su baño entre estrellas y grillos. Quiso hablarle muchas veces pero pensaba que se iba a espantar al verlo salir de entre los largos pastos, así que solo se conformaba con contemplarla.

Así paso mucho tiempo, hasta que conversando con amigos, descubrió que ella era soltera, tenía solo la abuela por que sus padres habían muerto, trabajaba como temporera y era la admiración de todos los huasos del sector, pero nunca daba pie para que alguno se acercara. Varios intentaron abordarla pero nadie le había sacado aunque sea una palabra. En ese momento la vieron pasar con un canasto de frutas y en su pasar las miradas de los hombres se podía sentir en el aire, ella caminaba con la cabeza agachada, y recibiendo los piropos y silbidos de los más osados, algunos solo se inclinaban un poco o se sacaban el sombrero al ver tanta belleza. El brujo se armó de valentía y la siguió hasta su casa. Una vez allí le preguntó si vendía huevos, era lo único que se le ocurrió en el momento, ella solo movió la cabeza dando un no de respuesta. La abuela que estaba sentada en la puerta, conoció al brujo y lo invitó a tomar un mate, era de mala educación no invitar a un brujo por que podía cobrar venganza en alguna ocasión.

Los viejos son sabios y la abuela se había dado cuenta de las intenciones del brujo, con mucho cuidado le dijo que la china ya estaba de novia con un médico santiaguino, que no se hiciera falsas esperanzas por que estaba perdidamente enamorada, el brujo se sintió morir pero se le ocurrió hacer hechizo una noche que fuera al lago a darse su respectivo baño. Tenía todo preparado, quería hacerse pasar por su prometido para poseerla aunque sea una noche, preparó hasta un lugar donde reposar junto a la joven, colocó un cuero de vaca en el suelo con pétalos de flores, tenía vino y frutos para hacer una velada inolvidable, tenía todo preparado y ya se acercaba la hora cuando sintió los pasos de ella, se escondió y espero a que se desvistiera para comenzar a invocar la magia y engañar a la joven.

Estaba en eso cuando sintió otros pasos, rápidamente se tiró al suelo para ver quien se acercaba, era el esperado novio de la chica, había vuelto para encontrarla de sorpresa, entre risas y jugueteos, él se metió al agua con ella para consumar su amor, no se daba cuenta que una mirada de profundo odio e ira estaba por terminar ese momento. El brujo tomó el vino e invocó al que nadie puede nombrar, hizo el peor de los maleficios hasta entregó su alma al diablo con tal de que muera ese hombre que le quitaba su amor platónico.

La noche se volvió más oscura, las estrellas se ennegrecieron, el brujo estaba de rodillas mirando la escena, entre rezos y maleficios el cuero empezó a moverse como una serpiente, sabía que el mismo demonio iba a vengar esa traición que no era tal. El cuero se introdujo al agua, flotando llegó al lado de la pareja de amantes, ellos no se daban cuenta de que el cuero comenzó a envolverlos hasta que los comenzó a apretar y los llevó a las profundidades del lago. El brujo tomó conciencia de lo que había hecho, solo quería matar al hombre y no a su amada, entró al agua para salvarla, nadó un poco y en su aleteo sintió el pelo del cuero, se fijó que lo estaba envolviendo para asfixiarlo y llevarlo al fondo del lago.

Desde entonces se dice que cuando hay luna llena en el lago rapel, se puede ver un cuero nadando sobre el agua, si algún bañista se mete en la noche a darse un chapuzón de seguro que no volverá a tocar tierra.

No hay comentarios:

Publicar un comentario