Los pobladores de una típica ciudad de Macedonia con sus típicos suplementos, comenzaron a estremecerse por las notas de un audaz reportero, el cual realizaba periodismo investigativo comenzó a seguir un caso que tenía a muchos intrigados.
En esa ciudad estaban ocurriendo una serie de muertes de ancianas con iguales características, todas mayores de 60 años, vecinas, dueñas de casa, y con muy poca educación, las cuales fueron torturadas con objetos calientes, violadas, amarradas con cables de teléfono, estranguladas hasta desfigurar el cuello y las facciones del rostro, descuartizadas y envueltas en bolsas de basura se encontraron en basureros ilegales.
El periodista abordó la investigación sobre esos sucesos cuanto ya habían encontrado tres cuerpos, que se caracterizaban por la crueldad y violencia. Él en su afán de dar a conocer esta macabra historia, describía en sus comentarios lo informado por la policía y lo que él encontraba en el sitio del suceso y por la morbosidad de la gente, el diario vendía montones.
Cuando habían ocurrido ya cinco asesinatos, la investigación estaba a punto de dar con el asesino según lo anunciado por el cronista, prometió al otro día dar a conocer el nombre del brutal sicópata. Todos esperaban ese día el diario para saber el nombre del maldito, pero la ciudad se despertó con otro horror, el sagaz periodista se había suicidado.
Acá viene lo bueno
¿Por qué?...
El sicópata era el periodista. Según la policía, había demasiadas evidencias que ni ellos habían encontrado y él lo anunciaba en sus notas, además las características de las ancianas eran similares a la madre del periodista, con quien no tenía muy buenas relaciones y se desquitaba matando a quien se parecía a su progenitora. El día de su última publicación, ya sabía que lo habían encontrado, fue así como escribió su última nota periodística.
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