miércoles, 25 de mayo de 2011

Caras de Bélmez

En un pequeño pueblito de España, una señora bajita, gordita por sus años y analfabeta cocinaba tranquilamente en su casa, pero dentro de esa coraza rechonchita y de buen vivir se escondía una señora de gran soledad. Sus hijos ya habían crecido su esposo estaba muy anciano y era muy poco lo que conversaban por que a penas le podía escuchar. Su soledad la estaba embargando mientras cocinaba en el sartén, sus ojitos cansados se llenaban de lágrimas de apoco, quería desahogarse, al suspirar miró fijamente la pared y notó una figura, era una cara dibujada que le sonreía amablemente, ella en ese instante se asustó, luego reflexionó y pensó que sus hijos le hicieron esa mala broma. Sacó lo que estaba cocinando y se puso a limpiar pero no hubo líquido limpiador que pudo borrar esa cara que a esa altura le estaba dando miedo por que la miraba fijamente. No le quiso dar más importancia y siguió con sus quehaceres.

Ya en el atardecer nuevamente fue a cocinar para preparar la cena a sus hijos que la visitaban sagradamente todos los días, aprovecharía de darles un buen reto por dejarle la cocina con ese mono feo. Al encender la luz vio como habían más figuras pero todas distintas, unas de unos pequeños niños, otras mujeres y hombres repartidas por las murallas, el suelo y techo. Salió gritando a pedir ayuda ya que sabía que esto no era obra de sus hijos, si no de algo paranormal, los vecinos corrieron a ver el suceso, y todos quedaban impresionados con las figuras.

Un grupo se reunió para averiguar qué cosa eran esas figuras que se dibujaban de la humedad de la casa, rompieron muchas murallas intentando sacar esas imágenes, volvieron a empastar, pero en menos de una semana volvían a surgir con más fuerza y en mayor cantidad. Corrió la voz hasta los periódicos hasta se habló de que era una puerta al infierno y las almas se manifestaban en dibujos. Vinieron muchos investigadores, hasta parasicólogos, tomaron muestras, hasta que pudieron obtener el permiso para remover el suelo. Lamentablemente encontraron muchos huesos, pero que databan de muchos años, investigaron y llegaron a la conclusión de que era una antigua iglesia donde se realizaban entierros como era la costumbre antigua, sacaron los huesos, hicieron misas, bendijeron, exorcizaron, pero nada de lo que hicieron logró desvanecer esas imágenes. Había tanta expectación y curiosidad que la alcaldía hartos de todo este embrollo decidieron anunciar en la prensa que todo era un fraude destruyendo la ilusión de la gente y dejando en ridículo a la pobre anciana de esa enigmática casa.

Pasaron los años la anciana ya había fallecido y los científicos paranormales retomaron el caso, con estupor vieron que todas las imágenes que habían en la casa estaban tristes ya no sonreían como en las primeras fotos que habían sacado, y cada vez estaban más débiles a penas se podían ver. Fue entonces cuando se dieron cuenta que esas almas, solo aparecían en presencia de la anciana, se habían manifestado para que no se sintiera sola, y así fue, ya que mucha gente visitó el lugar y aún sigue yendo para ver lo que queda de las caras de Bélmez.


Si alguna se siente sola, que mire en los rincones en una de esas podrás ver algún alma que quiera hacerte compañía para que no estés solita.

Si les gustó la historia pueden ver la historia original en esta dirección, lo encontré interesantísimo pero creo que hay que investigar más…: http://www.verdadoleyendas.es/?p=25

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