miércoles, 25 de mayo de 2011

Reflejo

Siempre ese espejo había estado en la habitación de su abuela, no el gustaba entrar a ese lugar por que lo encontraba hediondo. Su abuela había muerto hace muy poco, sus hijos se repartieron hasta el último calcetín de esa pieza. Se acordó de eso cuando encontró en su habitación el espejo de madera tallado y con patas largas.

Su madre se lo regaló y le dio la sorpresa, le dijo que no entraba en ningún lugar más que en su pieza así que como estaba en la adolescencia podría mirarse todo el tiempo que quisiera, pero ella no era pretenciosa, pero lo dejó de todas maneras por que era muy hermoso, pero algo le incomodaba, quizás era la idea de que era de su abuela. Se le ocurrió colocarle unas gasas de colores alrededor para que no se viera tan avejentado y quitarle esa sensación extraña, una vez decorado, de acostó por que ya era demasiado tarde.

Estaba durmiendo plácidamente cuando alguien le susurró al oído, era una voz de mujer, no alcanzó a escuchar bien y quiso abrir los ojos pero no pudo, era como esas pesadillas típicas donde no te puedes despertar, intentó gritar pero ningún músculo de de su cuerpo, sintió como unas manos que la presionaban y la hacían enterrarse en la cama, ese momento fue de tanta desesperación que al abrir los ojos, saltó de la cama como cuando se sumerge una pelota en el agua (*). Miro alrededor no había nada, estaba tan asustada que jadeaba al respirar, se levantó buscó por todas partes pero no había nada. Luego más tranquila, pensó que era un sueño y siguió durmiendo, no sin antes hacer unos rezos por si era un espíritu malo.

Al levantarse su madre la despertó, cuando se incorporó le preguntó por que su camisa de dormir estaba sucia, al fijarse efectivamente era como si hubiera estado en el suelo, no le dio importancia, quizás no se dio cuenta que la camisa estaba ya sucia. Durante el día no hubo muchas cosas extraordinarias y el susto solo se limitó a un simple sueño, pero a la hora de once lo comentó a su madre en la mesa. Al escuchar su relato dijo: “ahora te tocó a ti”.

La madre comenzó su relato diciendo que nadie se quería llevar el espejo por que su abuela dijo que estaba maldito, había sido utilizado por su abuelo para hacer un pacto con el diablo, pero el abuelo al poco tiempo falleció y el espejo parecía que cobraba vida propia en la noche, pero ella nunca vio nada, ni sintió nada, así que no hizo caso y se trajo el famoso espejo. Acordaron dejarlo en una habitación donde guardaban cachureos. Pero esa noche ella tenía unas inmensas ganas de ver el espejo y saber que había pasado, ¿sería verdad eso del pacto con el diablo? Silenciosamente fue hasta la pieza de los cachureos a ver el espejo, abrió muy despacio y cerró con pestillo para que su madre no la sorprendiese haciendo maldades.

Se colocó delante del espejo, se observó largamente pero no encontraba nada raro, hasta que se fijo que sus ojos no eran los mismos, eran como sombríos, daban miedo, mucho miedo, tanto que dio un paso atrás pero su figura no se movió, al contrario seguía en la misma posición y mirándola fijó con unos ojos de odio impresionante, se llevó las manos a la boca y ningún movimientos repetía su reflejo, se acercó nuevamente para ver si era un truco y al acercarse sus manos reflejadas la tomaron del cuello y la comenzaron a ahorcar, pasa zafarse se tiró al suelo para ver que su reflejo ahora estaba haciendo lo que ella hacía, se levantó rápidamente para tomar un palo y hacer mierda ese espejo, buscó y encontró una pata de mesa, con un buen golpe acabaría todo, pero al enfrentarse nuevamente al espejo ya no estaba su figura, solo veía las cosas que estaban a su alrededor. Se acercó lentamente, mirando si estaba su silueta pero nada, cada vez se acercaba más y más y sin aviso un golpe brutal hizo azotar su cabeza contra el espejo.

Al despertar le dolía mucho su cabeza, se tocó la frente y vio que el espejo estaba roto, -¡lo logré!- pensó y de pronto vio en el reflejo a su madre con ella y esos ojos malignos en el reflejo, no lo podía creer, golpeó el espejo y se fijo en el entorno todo estaba volteado, al revés de cómo estaba la habitación, aguantó la respiración solo para darse cuenta que ella estaba en el reflejo y ese ser maligno con su madre, golpeo miles de veces para que su madre la escuchara pero no hubo respuesta, el espejo estaba roto y no la podía ver, entendió que jamás podría salir de allí, con mucho cariño acarició el reflejo de su madre que limpiaba los trozos de vidrio regados en el suelo, con enojo se despidió de su reflejo que se reía a espaldas de la madre, tomó un vidrió y se lo enterró para entrar a la eterna oscuridad.
¡Despierta!, abrió los ojos y era su madre que le acariciaba dulcemente el pelo para despertarla, la abrazó con fuerza,- ¡era una pesadilla!- gritó con alegría, y la miró a los ojos para decirle cuando la amaba, al fijarse no encontró los ojos bondadosos de su madre, si no esos ojos malignos, de un solo saltó se escurrió hacia atrás y grito: ¡tu no eres mi madre!... y con una sonrisa malévola le respondió: “no lo soy, pero tu sangre me debe una cuenta pendiente, un alma y tomaré la tuya… ¡Bienvenida al infierno!”.

Los pactos se cumplen, tarde o temprano.

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